La tensión internacional escala peligrosamente luego de que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, declaró abiertamente su intención de “apoderarse del petróleo” de Irán, apuntando directamente a la estratégica isla de Kharg, el principal centro de exportación petrolera del país.
En una entrevista con el Financial Times, Trump aseguró que su opción preferida sería tomar control de los recursos energéticos iraníes, incluso comparando esta posible operación con acciones previas en Venezuela, donde Estados Unidos intervino para influir en la industria petrolera tras la captura de Nicolás Maduro.
Las declaraciones llegan en un momento crítico: miles de tropas estadounidenses ya se concentran en el Golfo Pérsico, incluyendo unidades de la 82ª División Aerotransportada y fuerzas de asalto anfibio, lo que refuerza las sospechas de una posible intervención militar directa.
La isla de Kharg, un territorio de apenas 24 kilómetros cuadrados, es clave para Irán, ya que concentra cerca del 90% de sus exportaciones de crudo. Trump incluso afirmó que tomarla sería “muy fácil”, asegurando que las defensas iraníes son prácticamente inexistentes.
Sin embargo, desde Teherán la respuesta no tardó en llegar. El presidente del Parlamento iraní, Mohammad Bagher Ghalibaf, advirtió que las fuerzas iraníes están listas para enfrentar cualquier intento de invasión: “Nuestros hombres están esperando”, declaró, elevando aún más el tono del conflicto.
El contexto es aún más delicado debido a las últimas cuatro semanas de bombardeos entre Estados Unidos, Israel e Irán, con ataques cruzados que han impactado tanto objetivos militares como instalaciones estratégicas en la región, incluyendo aliados clave en el Golfo.
Mientras tanto, el precio del petróleo Brent supera los 115 dólares por barril, reflejando la creciente incertidumbre global ante un posible conflicto a gran escala en una de las zonas más sensibles del planeta.
Analistas advierten que, aunque la toma de Kharg podría ser viable militarmente, no garantizaría el control total del flujo petrolero, ya que Irán mantiene capacidad para responder y atacar rutas clave como el estrecho de Ormuz.
En medio de este escenario, Trump dejó abierta la puerta a múltiples opciones: “Tal vez tomemos la isla, tal vez no”, dijo, mientras el mundo observa con preocupación una crisis que podría cambiar el equilibrio energético y geopolítico global en cuestión de días.












