La Fórmula 1 atraviesa una transformación profunda… pero no todos están convencidos de que vaya en la dirección correcta. El piloto mexicano Sergio Pérez fue contundente: hoy, la máxima categoría del automovilismo es tan compleja que ha dejado de ser divertida, incluso para quienes la compiten.
Durante un evento en la Ciudad de México, el tapatío —ahora piloto de Cadillac F1 Team— aseguró que los recientes cambios técnicos han generado un entorno difícil de entender tanto para pilotos como para ingenieros.
“Es una Fórmula Uno muy diferente… la realidad es que nadie la entiende, ni los ingenieros ni nosotros los pilotos. Los autos ya no son tan divertidos como antes”.
La “nueva F1”: más eléctrica, más compleja… menos intuitiva
El principal señalamiento de Pérez apunta a las unidades de potencia actuales, que incorporan cerca de un 50% de energía eléctrica. Este cambio ha modificado por completo la forma de pilotar.
Según explicó, ahora no basta con ir al límite: la gestión de energía y la recarga juegan un papel determinante en el rendimiento.
“Buscas ir lo más rápido posible, pero ahora la parte eléctrica es clave. Eso la hace muy diferente y por eso nos ha costado tanto trabajo”.
Diferencias de velocidad que preocupan
Uno de los efectos más preocupantes de esta nueva era es la variabilidad en la velocidad entre autos, lo que puede derivar en situaciones de riesgo.
Pérez puso como ejemplo el incidente protagonizado por Oliver Bearman al intentar adelantar a Franco Colapinto en el Gran Premio de Japón.
“Hay momentos en los que vas 80 o 90 km/h más rápido que el auto de adelante y no sabes por qué. No tienes la información completa. Es muy complicado”.
Cadillac, el mayor reto de su carrera
Más allá de la crítica, el mexicano también vive un momento clave: liderar el desarrollo de Cadillac F1 Team, una escudería que busca abrirse camino en la parrilla.
Aunque aún no han sumado puntos en la temporada —junto a su compañero Valtteri Bottas—, Pérez mantiene la confianza.
“Es el reto más grande de mi carrera. Llevar a un equipo nuevo hacia adelante es un desafío enorme. Miami será un punto clave porque todos traerán mejoras”.
Un legado más allá de la pista
A sus 36 años, Pérez también piensa en lo que dejará fuera de los circuitos. Su objetivo no es solo competir, sino inspirar.
“Quiero que los niños vean que sí se puede. Venir de una familia normal no te limita. Nunca me he dado por vencido y ese es el legado que quiero dejar”.












