Un hallazgo que parece sacado de la ciencia ficción está captando la atención de la comunidad médica internacional. Investigadores mexicanos estudian compuestos derivados del veneno de alacrán que podrían convertirse en una nueva arma contra la tuberculosis, una enfermedad que cada año provoca millones de contagios y más de un millón de muertes en todo el mundo.
Especialistas del Instituto Nacional de Ciencias Médicas y Nutrición Salvador Zubirán participan en una investigación enfocada en identificar moléculas con potencial antibiótico capaces de combatir cepas resistentes de la bacteria Mycobacterium tuberculosis, responsable de esta enfermedad infecciosa.
El proyecto surgió a partir de un descubrimiento realizado por investigadores del Instituto de Biotecnología de la UNAM, quienes identificaron compuestos presentes en el veneno de alacrán con propiedades antimicrobianas. Posteriormente, expertos del INCMNSZ analizaron su efecto sobre la bacteria de la tuberculosis y encontraron resultados considerados prometedores.
De acuerdo con Rogelio Hernández Pando, coordinador del Área de Patología Experimental del instituto, la investigación forma parte de un esfuerzo internacional para encontrar nuevas alternativas frente a la creciente amenaza de la tuberculosis farmacorresistente, una de las principales preocupaciones de salud pública a nivel global.
“La tuberculosis sigue siendo una emergencia mundial”, señaló el especialista, al recordar que durante el último año se registraron más de 10 millones de nuevos casos y alrededor de 1.2 millones de fallecimientos relacionados con esta enfermedad.
Aunque actualmente existen tratamientos efectivos, estos suelen extenderse durante varios meses. Esa larga duración provoca que algunos pacientes abandonen la terapia antes de tiempo, favoreciendo la aparición de bacterias resistentes a los medicamentos disponibles.
Uno de los avances más relevantes del proyecto es que investigadores de Universidad de Stanford lograron sintetizar artificialmente las moléculas identificadas en el veneno de alacrán. Esto permitirá realizar pruebas más avanzadas sin necesidad de obtener el veneno directamente de miles de ejemplares.
Los científicos también trabajan en el desarrollo de un posible “antibiótico híbrido”, una estrategia que combinaría moléculas derivadas del veneno con medicamentos convencionales para aumentar su eficacia y reducir posibles efectos tóxicos.
Sin embargo, los investigadores enfatizan que no se trata de un tratamiento disponible para pacientes. El proyecto permanece en fase experimental y aún enfrenta desafíos importantes, como mejorar la estabilidad de los compuestos y garantizar su seguridad antes de considerar ensayos clínicos en humanos.
El estudio se desarrolla en laboratorios especializados de bioseguridad nivel 3 del INCMNSZ, infraestructura indispensable para trabajar con microorganismos altamente peligrosos como la bacteria causante de la tuberculosis.
Más allá del impacto científico, el hallazgo refleja el potencial de la investigación mexicana y la colaboración internacional entre instituciones como la UNAM, Stanford y el INCMNSZ. Aunque todavía falta camino por recorrer, los expertos consideran que estas moléculas podrían abrir la puerta a una nueva generación de antibióticos en la lucha contra una de las enfermedades infecciosas más letales del planeta.












