El Mundial 2026 cambió para siempre la vida de Josimar Évora Dias, conocido como Vozinha. A sus 40 años, el arquero de Cabo Verde pasó de ser prácticamente un desconocido para el gran público internacional a convertirse en una de las grandes revelaciones del torneo.
Pero ahora, meses después de aquella histórica actuación, el guardameta reconoce que la fama tuvo un precio que no esperaba: perder parte de la tranquilidad y privacidad que disfrutaba antes de la Copa del Mundo.
“He perdido mi paz y tranquilidad”, confesó Vozinha en una entrevista con The Observer, en declaraciones recogidas por diversos medios internacionales. El portero explicó que salir a comer, caminar o simplemente realizar actividades cotidianas se volvió mucho más complicado debido al reconocimiento que adquirió después del Mundial.
Y su confesión fue todavía más contundente:
“Si tuviera que elegir entre la vida que tengo hoy y la que tenía antes, elegiría la que tenía antes”.
De héroe desconocido a fenómeno mundial
La transformación comenzó el 15 de junio de 2026, cuando Cabo Verde enfrentó a España en la fase de grupos del Mundial.
Sobre el papel, pocos esperaban que el debutante africano pudiera resistir ante una selección de enorme tradición. Sin embargo, Cabo Verde consiguió un histórico 0-0, y una de las principales razones fue la actuación de Vozinha.
El arquero realizó siete atajadas, varias de ellas determinantes, y terminó convertido en el gran protagonista del encuentro. España no pudo marcar y posteriormente se consagraría campeona del mundo.
Pero mientras Vozinha celebraba el resultado dentro de la cancha, algo extraordinario comenzaba a suceder fuera de ella.
Su cuenta de Instagram, que antes del partido tenía alrededor de 56 mil seguidores, comenzó a crecer a una velocidad impresionante. En cuestión de horas superó el millón y posteriormente llegó a decenas de millones.
Meta reportó que Vozinha pasó de aproximadamente 37 mil a 28.8 millones de seguidores durante el Mundial, convirtiéndose en uno de los mayores fenómenos de crecimiento en redes sociales del torneo.
El propio guardameta contó que inicialmente ni siquiera podía dimensionar lo que estaba ocurriendo.
Un integrante del personal del equipo se acercó para informarle que ya tenía un millón de seguidores. Vozinha pensó que estaba bromeando.
La realidad era todavía más sorprendente.
La fama llegó demasiado rápido
Para muchos futbolistas, convertirse en una celebridad internacional es un objetivo. Para Vozinha, en cambio, el cambio ocurrió prácticamente de un día para otro y cuando ya tenía 40 años.
Su situación resulta particularmente llamativa porque no llegó al Mundial como una de las grandes estrellas del fútbol internacional.
El arquero había desarrollado buena parte de su carrera lejos de los reflectores de las grandes ligas. De hecho, llegó a la Copa del Mundo procedente del fútbol portugués de ascenso.
Después de sus actuaciones con Cabo Verde, su nombre comenzó a aparecer en medios de todo el mundo y llegaron propuestas de diferentes clubes y marcas.
La fama deportiva también trajo oportunidades comerciales, pero Vozinha decidió mantener ciertos límites. De acuerdo con la información compartida sobre sus propuestas posteriores al Mundial, el guardameta se mostró selectivo y rechazó asociarse con determinados sectores, entre ellos apuestas, alcohol y tabaco.
“Ya no tengo privacidad”
El problema, según explica el propio Vozinha, no es el cariño de los aficionados.
El problema es que la fama modificó su vida cotidiana.
Ahora puede entrar a un restaurante y encontrarse con personas que quieren tomarse una fotografía con él. También le piden autógrafos o simplemente comienzan a grabarlo con sus teléfonos.
“Ya no tengo privacidad, o al menos mucha menos que antes”, explicó.
La situación incluso se extendió hasta su familia en Cabo Verde.
Vozinha contó que seguidores han acudido a la casa de su madre para intentar conseguir un autógrafo o encontrarse con él. Como actualmente vive en Chile, el futbolista explicó que su familia tiene que establecer límites y aprender a convivir con esa nueva realidad.
Es una consecuencia de la fama que probablemente pocos aficionados pudieron imaginar cuando celebraban sus atajadas durante el Mundial.
Tuvo que apagar las notificaciones de Instagram
La explosión digital llegó a tal velocidad que Vozinha decidió tomar medidas para evitar sentirse completamente absorbido por las redes sociales.
El arquero desactivó las notificaciones de Instagram para no estar constantemente revisando quién lo seguía o cuántas personas habían comenzado a seguirlo.
La decisión refleja la magnitud del fenómeno.
Durante el Mundial, su cuenta llegó a crecer de decenas de miles de seguidores a millones en cuestión de días. Para ponerlo en contexto, un análisis publicado durante el torneo calculó que había sumado más de 28 millones de seguidores en aproximadamente un mes.
Y la fama no terminó cuando Cabo Verde quedó eliminado.
Al contrario: continuó creciendo después del torneo.
Cabo Verde también ganó protagonismo
Vozinha, sin embargo, insiste en que su historia no debe interpretarse únicamente como una hazaña individual.
El arquero considera que el verdadero protagonista fue Cabo Verde.
La selección africana realizó una campaña histórica en su primera participación mundialista y consiguió enfrentarse de igual a igual con selecciones de enorme tradición.
Después del empate ante España, Cabo Verde también consiguió resultados destacados y llevó a Argentina hasta el tiempo extra en los dieciseisavos de final antes de caer 3-2.
El rendimiento colectivo convirtió al pequeño país insular en una de las historias más atractivas del torneo.
Para Vozinha, ese impacto puede tener un significado mucho mayor que su propia fama: aprovechar el impulso internacional para desarrollar el fútbol y mejorar las condiciones de vida en Cabo Verde.
El Mundial también transformó su carrera
La exposición mundial abrió además una nueva etapa profesional.
Después de su actuación en Norteamérica, Vozinha recibió interés de distintos clubes y finalmente se decidió por Colo-Colo, uno de los clubes más importantes de Chile.
Su llegada al fútbol sudamericano significó otro salto para un jugador que, apenas unos meses antes, era prácticamente desconocido para buena parte de la afición internacional.
Pero el éxito deportivo también ha tenido nuevos desafíos.
Su participación con Colo-Colo ha sido limitada y su continuidad en el club ha generado interrogantes, de acuerdo con reportes recientes de medios deportivos.
Y ahora aparece en la carrera por el Trofeo Yashin
Como si todo lo anterior fuera poco, la actuación de Vozinha en el Mundial también lo llevó a ser considerado entre los candidatos al Trofeo Yashin, reconocimiento que premia al mejor portero del año.
La nominación coloca al caboverdiano junto a guardametas de enorme reconocimiento internacional.
Para un futbolista que comenzó el Mundial lejos de los grandes reflectores, simplemente aparecer entre los candidatos ya representa otro capítulo extraordinario de su historia.
Y eso significa que la exposición probablemente continuará.
La paradoja de Vozinha
La historia del arquero de Cabo Verde tiene una enorme paradoja.
El Mundial le dio exactamente aquello que cualquier futbolista profesional sueña conseguir: reconocimiento internacional, una nueva oportunidad profesional, millones de seguidores y un lugar en la historia de su selección.
Pero también le quitó algo que ahora considera mucho más valioso: su anonimato.
Vozinha no reniega de lo conseguido. Al contrario, ha destacado el orgullo de haber hecho historia con Cabo Verde y de representar a su país ante millones de personas.
Pero su mensaje deja una reflexión muy distinta a la habitual:
la fama no solamente trae contratos, seguidores, fotografías y reconocimiento. También puede significar perder la posibilidad de caminar por la calle sin que alguien te reconozca.
Y para Vozinha, ese costo ha sido tan grande que, si pudiera regresar al momento anterior al Mundial, elegiría la vida que tenía antes.
La historia del héroe de Cabo Verde demuestra así que detrás de una de las mayores historias de éxito del Mundial 2026 existe también un lado mucho más humano: el de un futbolista que alcanzó la fama mundial a los 40 años y descubrió que, en ocasiones, aquello que millones desean puede convertirse en algo que alguien quisiera recuperar.








