Max Verstappen volvió a la victoria en una caótica carrera marcada por la lluvia, fallos electrónicos y polémica con las nuevas unidades de potencia. Mientras el neerlandés consiguió su primer triunfo de 2026, Sergio Pérez terminó en el puesto 19 tras siete paradas en pits y una estrategia que se vino abajo con el Safety Car.
Max Verstappen encontró finalmente el camino de regreso a lo más alto de la Fórmula 1. El piloto neerlandés conquistó este domingo el Gran Premio de Bahréin, disputado de manera excepcional en el Circuito Internacional de Sepang, Malasia, y terminó con una sequía de 301 días sin triunfos, desde su última victoria en Abu Dhabi, el 7 de diciembre de 2025.
El cuatro veces campeón del mundo no solamente consiguió su primera victoria de la temporada 2026, sino que también le entregó a Red Bull su primer triunfo del año con su nueva unidad de potencia, en una carrera que estuvo cerca de convertirse en un auténtico desastre por las condiciones meteorológicas y los problemas tecnológicos.
Verstappen cruzó la bandera a cuadros después de 55 vueltas con una ventaja de 2.307 segundos sobre el italiano Kimi Antonelli, mientras que Lewis Hamilton completó el podio para Ferrari, a 4.919 segundos del ganador.
Sin embargo, mientras el neerlandés celebraba su regreso a la cima, Sergio Pérez vivió una de sus jornadas más complicadas desde su retorno a la parrilla, al finalizar en la posición 19, último entre los pilotos que completaron la competencia.
Verstappen aprovecha el caos y devuelve a Red Bull a la victoria
La carrera estuvo lejos de desarrollarse bajo condiciones normales. La lluvia retrasó el inicio y, durante las vueltas de formación, un fallo de software provocó pérdidas de potencia en varios monoplazas, obligando a detener el procedimiento mediante bandera roja.
La FIA y las escuderías tuvieron que trabajar contrarreloj para implementar una actualización urgente al sistema de las nuevas unidades de potencia antes de autorizar la salida.
Una vez iniciada la competencia, Verstappen, quien había conseguido la pole position, perdió terreno durante los primeros giros, pero Red Bull acertó con las decisiones estratégicas y la elección de neumáticos.
Después de la primera intervención del Safety Car, el neerlandés montó neumáticos blandos y comenzó su remontada, superando primero a George Russell y posteriormente a Kimi Antonelli para recuperar el liderato.
Una nueva neutralización durante la parte final amenazó con modificar el resultado, pero Verstappen mantuvo el control y aseguró su victoria número 72 en la máxima categoría del automovilismo.
Detrás de él, Antonelli terminó segundo y Hamilton consiguió un importante tercer puesto para Ferrari.
Charles Leclerc finalizó cuarto, seguido por Isack Hadjar, Oscar Piastri y Liam Lawson. Fernando Alonso consiguió la octava posición, Lando Norris terminó noveno y Arvid Lindblad cerró la zona de puntos.

Checo Pérez termina 19 y Cadillac vuelve a quedarse lejos de los puntos
La otra cara de la moneda fue Sergio Pérez, quien abandonó Sepang con frustración después de una carrera en la que las decisiones estratégicas, las condiciones cambiantes y las limitaciones de su monoplaza terminaron por condenarlo.
El mexicano realizó siete paradas en pits, en una competencia donde la lluvia obligó a los equipos a modificar constantemente sus planes.
La apuesta inicial de Cadillac fue colocar neumáticos para seco, bajo la expectativa de que el asfalto se secara rápidamente. Sin embargo, la humedad persistió y obligó a corregir la estrategia hacia los compuestos intermedios.
Pérez reconoció que las condiciones fueron extremadamente complicadas desde las primeras vueltas.
“Fue una carrera muy dura hoy. Pensamos que se iba a secar mucho más rápido de lo que lo hizo, pero desde la primera vuelta me di cuenta de que era realmente difícil mantener el coche en pista”, explicó.
El piloto tapatío señaló que, después de cambiar a neumáticos intermedios, el comportamiento del Cadillac mejoró considerablemente y comenzó a recortar distancias con los competidores que tenía por delante.
“Con los intermedios, el coche fue realmente bastante competitivo y estábamos recortando la distancia con los de adelante”.
Durante ese momento de la competencia, la estrategia parecía comenzar a funcionar. Pérez consiguió construir una ventaja importante sobre los autos que lo perseguían, lo que abría la posibilidad de rescatar un resultado más competitivo.
Sin embargo, la intervención del Safety Car terminó por echar abajo el trabajo realizado.
“Logramos sacar una gran ventaja a los coches de atrás, por lo que la estrategia se veía bien en ese punto. Desafortunadamente, el Safety Car salió y volvió a agrupar al pelotón, lo que nos quitó la ventaja que habíamos construido y cambió el panorama de la carrera”, lamentó.
La neutralización eliminó buena parte de la diferencia que había conseguido y dejó nuevamente expuestas las limitaciones del MAC-26.
El problema de Cadillac que mantiene a Checo lejos de la zona de puntos
Más allá de las decisiones estratégicas, Pérez identificó un problema que continúa condicionando el rendimiento de Cadillac: el elevado arrastre aerodinámico del MAC-26.
Esta característica limita la velocidad y la capacidad del monoplaza para competir directamente contra los integrantes del pelotón medio, una situación que volvió a quedar en evidencia durante la carrera en Malasia.
Aunque el mexicano encontró momentos de competitividad con los neumáticos adecuados, el rendimiento general del automóvil no le permitió sostener una pelea por posiciones importantes.
Su compañero Valtteri Bottas tampoco tuvo fortuna y abandonó después de perder el control de su monoplaza.
El resultado representa otro duro golpe para Cadillac, que continúa buscando respuestas para acercarse a sus rivales y comenzar a competir por puntos de manera consistente.
Checo explota contra la F1 por el fallo electrónico
La frustración de Pérez no se limitó al resultado deportivo. El mexicano también fue uno de los pilotos más críticos con el fallo electrónico que afectó el procedimiento de salida y condicionó el desarrollo de la competencia.
“Lo que ha pasado hoy es totalmente inaceptable para el deporte”, sentenció.
El tapatío explicó que, al presionar el acelerador, su automóvil no respondía de la manera esperada, una situación que puso en evidencia los problemas de funcionamiento de las nuevas unidades de potencia.
La molestia fue compartida por otros protagonistas de la parrilla.
Lando Norris también cuestionó la dependencia de los sistemas electrónicos en la Fórmula 1 actual.
“Es simplemente horrible. No deberíamos tener nada de eso, la parte electrónica”, manifestó el británico.
Incluso Verstappen, quien también sufrió pérdidas de potencia, expresó sus preocupaciones sobre la complejidad de los motores y el peso que ha adquirido el software en el funcionamiento de los monoplazas.
La FIA reconoce el problema y anuncia una revisión
Ante las dificultades registradas, la FIA explicó que las velocidades extremadamente bajas durante la circulación detrás del Safety Car, combinadas con el modo de lluvia del controlador de la unidad de potencia, provocaron la activación de una limitación que no estaba prevista.
El problema obligó al organismo a distribuir un parche de software entre los 11 equipos antes de permitir que comenzara la carrera.
La situación abrió un nuevo debate sobre la fiabilidad de la tecnología incorporada para la generación 2026 y la necesidad de garantizar que los sistemas electrónicos no comprometan el espectáculo ni la seguridad de los pilotos.
La FIA anunció una revisión completa para determinar las causas del fallo y evitar que una situación similar vuelva a presentarse.








