Lionel Andrés Messi Cuccittini cerró este martes 06 de octubre de 2026 una historia de más de dos décadas con la Selección Argentina. Lo hizo como debía hacerlo: en casa, ante su gente, con el brazalete de capitán, un gol y una última victoria.
El Estadio Monumental de Buenos Aires fue escenario del último partido de Messi con la camiseta albiceleste frente al público argentino. Argentina derrotó 3-0 a Benín y el número 10 puso la firma al marcador con el tercer tanto, después de las anotaciones de Nicolás Otamendi y Nicolás Paz.
Pero detrás de esos 90 minutos hay una historia que comenzó mucho antes, cuando Messi todavía era un niño de Rosario que soñaba con jugar al futbol.
De Rosario al mundo
Lionel Andrés Messi nació el 24 de junio de 1987 en Rosario, Argentina. Sus primeros pasos importantes los dio en Newell’s Old Boys, donde comenzó su formación futbolística antes de viajar a España con apenas 13 años para incorporarse a las categorías inferiores del Barcelona.
Aquel viaje cambiaría para siempre su vida.
En Barcelona encontró el escenario para desarrollar un talento que ya había llamado la atención desde niño. Subió rápidamente por las categorías juveniles y llegó al primer equipo. Su debut oficial con el conjunto catalán ocurrió el 16 de octubre de 2004, cuando todavía tenía 17 años.
Lo que siguió fue una carrera que lo convirtió en uno de los futbolistas más importantes de la historia: 10 Ligas españolas, cuatro Champions League y 35 títulos con el Barcelona, además de récords goleadores que marcaron una época.
Pero había una historia pendiente.
La Selección Argentina.

El accidentado comienzo con la Albiceleste
El debut de Messi con la selección mayor llegó el 17 de agosto de 2005, en Budapest, ante Hungría.
Y fue un estreno prácticamente imposible de olvidar.
Messi ingresó en el segundo tiempo, pero permaneció en el campo apenas unos segundos antes de recibir la tarjeta roja. El debut que debía marcar el comienzo de una gran historia terminó convertido en una anécdota insólita.
Con el paso de los años, aquel adolescente se transformó en el referente absoluto de Argentina.
Llegaron los Mundiales, las Copas América, las finales perdidas y también una etapa especialmente dura en la que Messi fue cuestionado por una parte de la afición argentina cada vez que la selección no conseguía levantar un título.
Y durante mucho tiempo pareció que esa relación entre Messi y Argentina terminaría marcada por la frustración.

Las finales que dolieron
Messi perdió las finales de la Copa América de 2007, 2015 y 2016, además de la final del Mundial de 2014 frente a Alemania.
La derrota ante Chile en la Copa América Centenario de 2016 fue especialmente dolorosa. Después de aquel partido, Messi incluso anunció temporalmente su retiro de la selección.
Parecía que la historia entre el jugador y la Albiceleste podía terminar sin el gran título que todos esperaban.
Pero entonces cambió todo.
2021: el título que lo cambió todo
La Copa América de 2021 fue el punto de quiebre.
Argentina derrotó a Brasil en el estadio Maracaná y Messi consiguió finalmente su primer gran título con la selección mayor.
Después de años de críticas y finales perdidas, el capitán levantó un trofeo con Argentina.
Y apenas un año después llegaría el momento que terminó de transformar su legado.

Qatar 2022: el Mundial que faltaba
El Mundial de Qatar fue la culminación de la carrera internacional de Messi.
Argentina perdió su primer partido ante Arabia Saudita, pero terminó recorriendo un camino hasta la final.
En Lusail, frente a Francia, Messi marcó dos goles y Argentina terminó conquistando el Mundial en una de las finales más recordadas de la historia reciente.
Messi fue campeón del mundo, recibió el Balón de Oro del Mundial y consiguió finalmente el trofeo que durante años había sido utilizado como argumento para cuestionar su lugar entre los grandes.
La fotografía del capitán argentino levantando la Copa del Mundo se convirtió en la imagen definitiva de su carrera con la Albiceleste.
Y todavía faltaba una Copa América
La historia no terminó en Qatar.
Argentina volvió a conquistar la Copa América 2024, con Messi nuevamente como capitán.
Así, el ciclo ganador quedó acompañado por una secuencia que parecía impensable años atrás: Copa América 2021, Mundial 2022 y Copa América 2024.
A ellos se suman sus títulos juveniles y la medalla de oro olímpica de 2008. La AFA contabiliza cuatro títulos con la selección mayor y seis conquistas si se incluyen las categorías juveniles y olímpica.

El último capítulo: Monumental, 6 de octubre de 2026
Y entonces llegó la noche que durante años parecía lejana.
6 de octubre de 2026.
El Monumental completamente lleno.
Argentina frente a Benín.
Messi, con 39 años, volvió a ponerse la camiseta número 10 para disputar su último partido con la selección ante el público argentino.
Más de 85 mil aficionados acompañaron la despedida. La noche tuvo homenajes, emociones y un ambiente que fue mucho más allá de un partido amistoso. (Reuters)
Después de un primer tiempo sin goles, Argentina encontró el camino en la segunda mitad.
Nicolás Otamendi abrió el marcador.
Después apareció Nicolás Paz para marcar el segundo.
Y entonces llegó el momento que todos estaban esperando.
Messi tuvo la oportunidad desde el punto penal y no falló.
Gol de Messi.
El 3-0.
El último gol del 10 con Argentina ante su público.
El último grito de gol del Monumental para Messi.
Los números de una era
Messi se marcha de la Selección Argentina convertido en el futbolista con más partidos y más goles en la historia del combinado nacional.
Tras el partido ante Benín, su registro queda en 208 partidos y 127 goles, de acuerdo con el balance difundido tras su despedida.
Pero sus estadísticas cuentan solamente una parte de la historia.
Messi disputó seis Mundiales, ganó dos Copas América y un Mundial, además del oro olímpico y el Mundial Sub-20.
En la Copa América es el jugador con más partidos disputados en la historia del torneo y también uno de los grandes protagonistas estadísticos de la competición.
En las Eliminatorias Sudamericanas dejó otro récord: 36 goles, la mayor cifra histórica en esa competencia.
Y en los Mundiales dejó una colección de marcas: participaciones, asistencias, goles y presencia en distintas etapas del torneo.
Una curiosidad que resume su historia
Hay algo particularmente simbólico en el comienzo y el final.
Su debut con Argentina fue prácticamente una pesadilla: expulsado pocos segundos después de entrar al campo.
Su despedida fue todo lo contrario:
victoria, gol, homenaje y un Monumental entero diciéndole gracias.
Entre ambos momentos pasaron más de 21 años.
En ese periodo, Messi pasó de ser un joven al que muchos argentinos comparaban constantemente con Diego Maradona a convertirse, con títulos y récords, en uno de los grandes símbolos deportivos de la historia del país.

El último tango
El propio concepto elegido para la despedida resumió perfectamente la dimensión del momento: “El último tango tenía que ser en Argentina”.
Y así fue.
Rosario lo vio nacer futbolísticamente. Barcelona lo convirtió en una estrella mundial. Pero fue con Argentina donde Messi vivió algunas de las derrotas más dolorosas y también las victorias más importantes de su carrera.
La selección que durante años le exigió un título terminó dándole la oportunidad de cerrar su historia como campeón del mundo y bicampeón de América.
Ahora el capítulo final ya está escrito.
Messi se despidió de Argentina con el número 10 en la espalda, el brazalete de capitán, un gol y una victoria.
No hubo mejor escenario que el Monumental.
No hubo mejor manera de cerrar una historia de 21 años.
Y quizá por eso, cuando terminó el partido, ya no quedaba nada que reclamarle al 10.
Solo decirle gracias.








