La presunta participación de agentes de la CIA en operativos antidrogas en Chihuahua ha generado una nueva ola de tensión entre México y Estados Unidos, luego de que el diario Los Angeles Times revelara que al menos cuatro elementos de la agencia habrían intervenido en tres acciones contra el narcotráfico en lo que va del año.
De acuerdo con el reporte, los agentes estadounidenses incluso habrían operado con uniformes de corporaciones mexicanas para integrarse a los despliegues locales, lo que ha encendido alertas sobre una posible violación al marco legal mexicano, que restringe la actuación directa de fuerzas extranjeras en territorio nacional.
Aunque la agencia estadounidense evitó hacer comentarios oficiales, el caso tomó dimensión política en medios como Fox News, donde la periodista Martha MacCallum citó declaraciones atribuidas al presidente Donald Trump, quien habría afirmado que “México está perdido”, sin que se presentara evidencia pública de dicha entrevista.
En la misma línea, la vocera de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, planteó la necesidad de mayor cooperación por parte del gobierno mexicano, sugiriendo incluso que la presidenta Claudia Sheinbaum debería mostrar más empatía tras la muerte de los presuntos agentes estadounidenses en un accidente ocurrido durante uno de los operativos.
El tema ha sido abordado con mayor cautela por otros medios estadounidenses como The New York Times o CNN, que si bien reconocen la estrecha colaboración en inteligencia entre ambos países, destacan que la participación directa de agentes en campo sería altamente sensible y potencialmente conflictiva.
Este episodio revive un debate de fondo en la relación bilateral: hasta dónde llega la cooperación en materia de seguridad sin comprometer la soberanía nacional. Mientras Estados Unidos presiona para reforzar acciones contra el narcotráfico —especialmente por la crisis del fentanilo—, en México crece la preocupación por posibles intervenciones encubiertas.
Por ahora, la información permanece basada en fuentes no oficiales, lo que mantiene el caso en una zona gris que podría escalar dependiendo de las posturas que adopten ambos gobiernos en los próximos días.












