Durante décadas, los sueños han sido un misterio para la ciencia. Aunque se sabe que están vinculados con la creatividad, su funcionamiento sigue siendo objeto de debate entre el escepticismo y la especulación. Sin embargo, un nuevo estudio podría cambiar todo lo que creíamos saber: científicos aseguran que es posible influir en lo que soñamos… y usarlo para resolver problemas.
La investigación fue realizada por la Universidad Northwestern y dirigida por el neurocientífico Ken Paller, con resultados publicados en la revista Neuroscience of Consciousness. El hallazgo abre la puerta a lo que algunos expertos ya llaman “ingeniería del sueño”, una técnica que podría revolucionar la creatividad y el aprendizaje.
La relación entre sueños e inspiración no es nueva. Figuras como Salvador Dalí buscaban ideas en el umbral del sueño, mientras que Paul McCartney afirmó haber despertado con la melodía de Yesterday en su mente. Pero demostrar científicamente este fenómeno había sido casi imposible… hasta ahora.
El equipo de Northwestern diseñó un experimento con 20 voluntarios expertos en sueños lúcidos. Antes de dormir, los participantes recibieron acertijos creativos difíciles de resolver, acompañados por sonidos específicos como riffs de guitarra o melodías. Mientras dormían, los científicos reprodujeron esos sonidos durante la fase REM para reactivar los problemas en sus sueños mediante una técnica llamada reactivación selectiva de la memoria (TMR).
Los resultados sorprendieron a la comunidad científica: el 75 % de los participantes soñó con fragmentos de los acertijos, y los problemas que aparecieron en sus sueños se resolvieron con mucha más frecuencia al despertar. En concreto, el 42 % de esos retos fue solucionado, frente a solo el 17 % de los que no se manifestaron en los sueños.
Algunos voluntarios incluso lograron comunicarse con los investigadores mientras soñaban, usando patrones de movimiento ocular acordados previamente para indicar que estaban trabajando en los acertijos dentro del sueño. Según reportes recogidos por Live Science, la mente parecía continuar reorganizando recuerdos y generando asociaciones creativas mientras el cuerpo descansaba.
Curiosamente, el estudio también reveló que los soñadores lúcidos no siempre obtuvieron mejores resultados. Expertos externos, como investigadores de la Universidad de Berna, sugieren que los sueños no lúcidos podrían favorecer asociaciones más extrañas y creativas, lo que ayudaría a encontrar soluciones inesperadas.
Aunque los científicos piden cautela, el descubrimiento abre un panorama fascinante: la posibilidad de usar el sueño como una herramienta para la creatividad, la resolución de problemas e incluso el bienestar emocional.
Si futuras investigaciones confirman estos resultados, dormir ya no será solo descansar… podría convertirse en la nueva forma de pensar y crear.












