Durante años, el debate sobre la inteligencia artificial se ha centrado en un temor recurrente: que las máquinas terminen reemplazando a las personas. Sin embargo, un nuevo experimento tecnológico propone un giro inesperado y casi surrealista: en lugar de sustituir a los humanos, algunos sistemas de IA podrían comenzar a contratarlos.
Aunque parece una idea sacada de una película de ciencia ficción, la iniciativa es real. Fue creada por el ingeniero de software Alexander Liteplo y se materializa en una plataforma llamada RentAHuman.ai, un sistema que permite que inteligencias artificiales deleguen tareas físicas a trabajadores humanos.
Cuando la IA se convierte en “jefe”
El modelo es sencillo, pero disruptivo. RentAHuman.ai funciona como una especie de TaskRabbit controlado por algoritmos: sistemas de IA capaces de gestionar procesos digitales complejos pueden buscar personas reales para ejecutar acciones en el mundo físico que ellos no pueden realizar.
Tal como resume el eslogan de la plataforma: “La IA no puede tocar la hierba. Tú sí”.
El proceso se asemeja a pedir un servicio a domicilio. El sistema localiza a alguien cercano que acepte el encargo, envía instrucciones, verifica que la tarea se complete y libera el pago automáticamente. Todo esto podría hacerse sin intervención humana directa del lado de quien solicita el servicio: sería la propia IA la que contrata.
Hasta el 11 de febrero de 2026, la página asegura contar con casi 392 mil personas registradas dispuestas a recibir tareas. No obstante, reportes de medios especializados señalan que solo una pequeña parte ha conectado su monedero de criptomonedas —requisito para cobrar—, lo que sugiere que muchos usuarios se registraron más por curiosidad que por compromiso real.
Tareas reales… y otras muy extrañas
Los encargos que aparecen en la plataforma son principalmente tareas físicas puntuales: recoger paquetes, asistir a eventos para verificar presencia, instalar hardware o firmar documentos.
Sin embargo, también surgen trabajos llamativos. Algunos usuarios han recibido ofertas para posar con carteles que dicen: “Una IA me pagó por sostener este cartel”, con pagos que van de 1 a 100 dólares. En otros casos, tareas como recoger un paquete por 40 dólares han permanecido días sin completarse, señal de que el sistema aún no opera con fluidez.
Aunque su creador afirma que empresas reales ya utilizan la plataforma, investigaciones periodísticas indican que una de esas compañías pertenece al propio Liteplo, lo que sugiere que la adopción empresarial todavía es limitada.

Un modelo con antecedentes… pero con roles invertidos
La idea no es completamente nueva. Amazon lanzó hace años Mechanical Turk, un servicio donde humanos realizaban microtareas que las máquinas no podían completar. La diferencia es que, en ese modelo, los humanos seguían controlando el sistema.
En RentAHuman.ai el rol se invierte: es la IA quien asigna tareas y gestiona la operación. El trabajador humano se convierte en un ejecutor dentro de un sistema automatizado, lo que algunos analistas describen como ser un simple “punto final de API”, es decir, un punto donde el sistema digital activa acciones en el mundo real.
Dilemas éticos y riesgos
El surgimiento de este modelo abre una serie de preguntas inquietantes. ¿Se trata de una nueva oportunidad laboral o de otra forma de precarización? ¿Quién es responsable si una IA envía a alguien a un entorno peligroso? ¿Cómo se verifican antecedentes o se resuelven instrucciones confusas?
Algunos expertos consideran que un mercado laboral coordinado por IA podría ofrecer ingresos rápidos y tareas claras en un mundo donde el empleo tradicional es cada vez más inestable. Otros, en cambio, lo ven como un proceso profundamente deshumanizante, que convierte a las personas en servicios alquilables bajo demanda de un algoritmo.
También existen preocupaciones de seguridad. La plataforma se mueve en un ecosistema cercano a proyectos tecnológicos impulsados por entusiastas de las criptomonedas, algunos de los cuales han sido criticados por fallos de seguridad o desarrollos apresurados. Esto abre la puerta a posibles filtraciones de datos, vulnerabilidades o iniciativas que no logren consolidarse.
Hasta ahora, solo se ha identificado públicamente un caso de pago real: un empresario que afirma haber cobrado en criptomonedas por revisar archivos solicitados a través del sistema.
¿El futuro del trabajo… o solo una curiosidad?
RentAHuman.ai deja una imagen paradójica: humanos diseñan sistemas automáticos que, para funcionar, necesitan volver a contratar humanos. Una especie de cadena laboral sin jefes visibles, donde la presencia humana se convierte en infraestructura programable.
La pregunta que queda es si esta tendencia representa una nueva forma de explotación laboral o una mutación inevitable del trabajo en la era de la inteligencia artificial.
¿Estamos ante el inicio de un mercado laboral dirigido por algoritmos… o solo frente a otra curiosidad tecnológica destinada a desaparecer?












