La crisis del futbol italiano ha explotado en su punto más crítico. La histórica selección de Italia volvió a fracasar en su intento por clasificar a un Mundial, sumando su tercera ausencia consecutiva, y el desastre ya comenzó a cobrar figuras emblemáticas.
El primero en dar un paso al costado fue nada menos que Gianluigi Buffon, quien renunció como jefe de delegación tras la dolorosa eliminación ante Bosnia y Herzegovina en la repesca, definida en penales. El exguardameta, símbolo de la ‘Azzurra’, calificó su salida como “un acto de responsabilidad” nacido del dolor compartido con toda Italia.
La dimisión de Buffon no llegó sola. Horas antes, también abandonó el cargo el presidente de la Federación Italiana, Gabriele Gravina, presionado por las críticas tras un nuevo fracaso histórico. Su salida marca el colapso de una gestión que, pese a conquistar la Eurocopa 2020, no pudo evitar el declive rumbo a las Copas del Mundo.
El golpe ha sido devastador: Italia no estará nuevamente en un Mundial, algo impensable para una de las selecciones más laureadas del planeta. La eliminación desató un auténtico terremoto mediático, con exigencias de cambios profundos desde aficionados, políticos e instituciones deportivas.
En medio del caos, el futuro del seleccionador Gennaro Gattuso también queda en el aire. Aunque hubo respaldo previo, la reestructuración total de la federación podría abrir la puerta a un nuevo proyecto desde cero.
Buffon, visiblemente afectado, reconoció que el objetivo principal —devolver a Italia al Mundial— simplemente no se logró. Y con ello, se cierra un capítulo marcado por la frustración, las promesas incumplidas y una crisis que deja a la ‘Azzurra’ en uno de los momentos más oscuros de su historia.
El futbol italiano ahora enfrenta una pregunta incómoda: ¿cómo una potencia mundial cayó tan bajo… y cuánto tardará en levantarse?












