La migraña no es simplemente un dolor de cabeza intenso. Se trata de un trastorno neurológico que puede llegar a ser incapacitante y que afecta a millones de personas en México, con una incidencia notablemente mayor entre las mujeres.
De acuerdo con información de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), más de 20 millones de personas padecen migraña en México. La institución señala que aproximadamente tres de cada 10 mujeres presentan este padecimiento, mientras que en los hombres la proporción es de alrededor de uno de cada 10.
La diferencia también ha sido observada a nivel internacional. Información médica citada por la Clínica Mayo señala que las mujeres tienen aproximadamente tres veces más probabilidades de padecer migraña que los hombres.
¿Por qué la migraña afecta más a las mujeres?
Una de las principales explicaciones se encuentra en las variaciones hormonales, particularmente en los cambios de los niveles de estrógeno.
El ciclo menstrual puede convertirse en un importante desencadenante. La migraña puede aparecer alrededor del periodo y, en algunas mujeres, los ataques pueden ser más intensos y prolongados.
La llamada migraña menstrual suele presentarse entre uno y dos días antes del inicio de la menstruación y puede continuar durante los primeros días del periodo.
La relación con las hormonas también puede observarse durante otras etapas de la vida.
Durante el embarazo, por ejemplo, los niveles de estrógeno permanecen elevados y algunas mujeres experimentan una disminución de sus episodios de migraña. Después del parto, la caída de estas hormonas puede favorecer nuevamente la aparición de ataques.
La perimenopausia, etapa previa a la menopausia, también puede modificar el comportamiento de la enfermedad debido a las fluctuaciones hormonales.
Un dolor que puede ser incapacitante
La migraña pertenece al grupo de las cefaleas primarias y puede prolongarse entre dos y 72 horas.
El dolor suele describirse como pulsátil y puede concentrarse en un costado de la cabeza, la nuca o detrás de los ojos. Además, actividades que implican esfuerzo físico pueden intensificar las molestias.
En algunos casos, el episodio comienza con el llamado aura, una alteración neurológica que puede provocar que la persona observe pequeñas luces, destellos u otros cambios visuales antes de que aparezca el dolor.
Posteriormente puede presentarse un dolor intenso que dificulte incluso realizar actividades cotidianas.
Náuseas, vómito y sensibilidad a la luz
La migraña puede acompañarse de diversos síntomas. Entre ellos se encuentran:
- Náuseas y vómito.
- Sensibilidad intensa a la luz.
- Molestia ante los sonidos.
- Cansancio.
- Irritabilidad.
- Inapetencia.
- Hipersensibilidad corporal.
- Malestar general.
- Retención de líquidos.
La intensidad de los ataques puede hacer que actividades aparentemente sencillas se vuelvan difíciles de realizar.
¿Cuándo comienza la migraña?
La enfermedad puede comenzar desde la pubertad y permanecer durante diferentes etapas de la vida.
Aunque puede presentarse a cualquier edad, la información de la UNAM señala una incidencia importante entre los 35 y 45 años.
Además de las variaciones hormonales, existen otros factores que pueden desencadenar un episodio.
Entre los posibles detonantes se encuentran el estrés, determinados alimentos y algunas bebidas, entre ellas queso, chocolate, alcohol, café y vino tinto.
Sin embargo, los desencadenantes pueden variar considerablemente de una persona a otra.
También existe un componente genético
La UNAM describe la migraña como un trastorno neurológico con componente genético.
De acuerdo con la información citada por la institución, cuando uno de los padres padece migraña, la probabilidad de que su descendencia también la presente puede alcanzar alrededor de 50 por ciento. Si ambos padres tienen el padecimiento, esta probabilidad puede aumentar hasta aproximadamente 70 por ciento.
Esto significa que la predisposición familiar puede desempeñar un papel importante, aunque no necesariamente determina por sí sola que una persona desarrollará la enfermedad.
¿La migraña tiene cura?
Actualmente, la migraña no tiene una cura definitiva, pero existen tratamientos que pueden ayudar a controlar los episodios y mejorar la calidad de vida.
Después de un diagnóstico médico, un especialista puede determinar los factores que desencadenan las crisis y establecer un tratamiento que puede incluir medicamentos para controlar el dolor o tratamientos preventivos.
La UNAM también ha señalado alternativas complementarias como ejercicio, técnicas de relajación, yoga y acupuntura, además de atención multidisciplinaria.
La identificación de los factores que desencadenan los episodios puede ser particularmente útil para quienes padecen ataques recurrentes.
Una diferencia que sigue llamando la atención
La marcada diferencia entre hombres y mujeres convierte a la migraña en un problema de salud particularmente relevante para la población femenina.
Aunque las causas son múltiples, la evidencia médica apunta a que las fluctuaciones hormonales, especialmente las relacionadas con el estrógeno, desempeñan un papel importante en la frecuencia y características de los episodios.
Por ello, reconocer los síntomas y buscar una valoración médica resulta fundamental, especialmente cuando los dolores de cabeza son recurrentes, intensos o interfieren con las actividades cotidianas.








