La salida de Guadalupe Taddei de la presidencia del Instituto Nacional Electoral (INE) abrió un nuevo capítulo dentro del organismo: no sólo se perfila el relevo en la presidencia, también se analiza una profunda renovación de funcionarios en áreas estratégicas.
El diputado de Morena, Ricardo Monreal, reconoció que desde meses atrás tenía conocimiento de las indagatorias relacionadas con presuntas irregularidades en la gestión de Taddei. De acuerdo con sus declaraciones, las investigaciones ya estaban en curso y él había sido informado de ellas antes de que el escándalo tomara dimensión pública.
Monreal sostuvo que la renuncia de Taddei no debe significar el cierre de las investigaciones y planteó la necesidad de darle una “sacudida” al instituto para recuperar la confianza y garantizar que el proceso electoral de 2027 se desarrolle con imparcialidad y certeza.
En ese escenario, el INE analiza cambios en al menos 16 áreas estratégicas, cuyos titulares podrían ser sustituidos por funcionarios que cuenten con la confianza de los consejeros que permanecen en el organismo.
Entre las áreas señaladas se encuentran Prerrogativas, Asuntos Jurídicos, Registro Federal de Electores, Organización Electoral y la Unidad de Vinculación con los Organismos Públicos Locales Electorales (OPLE), entre otras posiciones relevantes.
La revisión ocurre en medio de las investigaciones por posibles irregularidades en contrataciones, presuntos conflictos de interés y posibles vínculos entre funcionarios del INE y proveedores del organismo. Hasta ahora, estas indagatorias deben determinar si existieron responsabilidades y no implican por sí mismas una resolución de culpabilidad.
Para Monreal, el relevo no debe limitarse a encontrar una nueva presidenta o presidente del INE. Consideró necesario revisar también la permanencia de funcionarios que pudieran estar relacionados con proveedores cuestionados o con la administración saliente.
La intención, dijo, es que el organismo llegue a las elecciones de 2027 con funcionarios profesionales, imparciales e idóneos, capaces de garantizar un proceso electoral confiable.
Los implicados en el “Clan Taddei”
De las 16 unidades técnicas y direcciones ejecutivas que se nombraron en mayo al menos 10 de los nombrados tienen experiencia previa como asesores políticos de morenistas, experredistas (hoy morenistas), de haber trabajado en gobiernos emanados de Morena o de manera cercana a la hoy presidenta del INE.
No sólo eso, algunos de ellos tampoco cuentan con la experiencia suficiente en las materias que encabezan, como Mario Alberto Alejo García, titular de la Unidad Técnica de Fiscalización, cuyo cargo incluso fue cuestionado y denunciado por consejeros electorales ante la Sala Superior del Tribunal Electoral.
Entre los cercanos a Morena se encuentran —además del tabasqueño Mario Alberto Alejo García—, la titular de la Dirección Ejecutiva de Asuntos Jurídicos del INE, su paisana Anahí Silva Tosca. Ambos cuentan con trayectoria como asesores políticos de Morena.
Más cercano a Taddei y a sus negocios se encuentra el actual secretario ejecutivo del INE, Roberto Carlos Félix López, a quien primero Taddei quiso colocar en la Secretaría Ejecutiva del INE al llegar, pero no consiguió consenso y en su lugar el consenso lo logró Claudia Arlett Espino, quien renunció hace poco más de mes y medio.
Primera renuncia
Valeria Ramírez Gallardo, subdirectora de Remoción de Consejeros de los Organismos Públicos Locales Electorales (OPLE) y de violencia de género, señalada por ser pareja sentimental del jefe de oficina de Guadalupe Taddei, Carlos Luna Rosas, presentó su renuncia este lunes.
En ese puesto, Ramírez Gallardo ganaba más de 72 mil pesos netos mensuales pese a no contar con cédula profesional y después de haber reprobado en un par de ocasiones el examen de inducción al instituto.
Así, la renuncia de Taddei podría convertirse apenas en el primer movimiento de una reestructuración mucho más amplia dentro del INE. La gran pregunta ahora es quiénes permanecerán, quiénes saldrán y hasta dónde llegará la “limpia” que ya comienza a tomar forma dentro del árbitro electoral.








