El Senado de la República aprobó la nueva Ley de Economía Digital para Pagos Digitales y Electrónicos, una reforma que busca ampliar el uso de tarjetas, transferencias, códigos QR y otras herramientas electrónicas en las operaciones comerciales y gubernamentales.
La aprobación, sin embargo, estuvo marcada por una escena poco común dentro de Morena. El senador Ricardo Sheffield Padilla votó en contra del dictamen y subió a tribuna para cuestionar varios de sus alcances, particularmente las facultades que la nueva legislación otorga a la Secretaría de Hacienda para determinar los sectores y actividades en los que podrían establecerse pagos exclusivamente digitales.
Sheffield sostuvo que la intención de impulsar los pagos electrónicos puede ser positiva, pero advirtió que el problema está en dejar decisiones de enorme importancia en manos de un solo funcionario. A su juicio, esto podría concentrar demasiado poder y generar problemas para ciudadanos y comercios que todavía dependen del efectivo.
Pero el momento que más llamó la atención llegó cuando el propio senador se refirió a su posición dentro de la discusión y lanzó una frase que rápidamente encendió la polémica: “Yo fui el único pendejo que me aventé eso”.
El morenista utilizó la expresión al reclamar que sus argumentos y las reservas que había planteado no fueron atendidos por sus propios compañeros de bancada. Incluso reprochó que prácticamente nadie más hubiera acompañado su postura durante la discusión del proyecto.
Sheffield había reservado artículos específicos de la legislación para intentar modificar el contenido que consideraba problemático. Entre sus principales objeciones estuvo precisamente la posibilidad de que Hacienda determine dónde y bajo qué condiciones los pagos digitales podrían convertirse en la única alternativa permitida.
La nueva legislación contempla mecanismos como tarjetas de crédito y débito, transferencias bancarias, códigos QR, tecnología NFC y cargos domiciliados, además de establecer obligaciones para que gobiernos y proveedores cuenten con infraestructura para recibir pagos electrónicos.
La reforma no elimina de manera inmediata el efectivo en todo el país. Sin embargo, sí abre la puerta a que, mediante disposiciones posteriores, se establezcan sectores y actividades donde los pagos digitales puedan ser obligatorios, con periodos de transición.
La propuesta también contempla excepciones ante fallas tecnológicas o problemas de conectividad que impidan realizar una operación electrónica, situaciones en las que podría recurrirse temporalmente al efectivo u otros medios.
El dictamen fue aprobado por mayoría en el Senado y enviado al Ejecutivo para continuar con el proceso correspondiente.
Así, mientras la mayoría legislativa respaldó una reforma que pretende acelerar la digitalización de los pagos en México, Ricardo Sheffield terminó convirtiéndose en una de las voces incómodas dentro de su propio grupo parlamentario.
Y su peculiar frase —“este pendejo”— terminó poniendo el reflector sobre una discusión que va mucho más allá de una palabra altisonante: ¿hasta dónde debe llegar la facultad de Hacienda para decidir dónde los mexicanos podrán pagar en efectivo y dónde tendrán que hacerlo digitalmente?








