Dejar de fumar, hacer ejercicio, comer mejor, meditar… Cada Año Nuevo repetimos la misma lista de propósitos con entusiasmo, pero bastan unas semanas para que todo se desvanezca. ¿Por qué ocurre y, sobre todo, cómo evitarlo? Expertos explican qué hacer para que 2026 no sea otro año de promesas rotas.
La llegada de un nuevo año suele encender la motivación como fuegos artificiales: intensa, ruidosa y breve. Luego, la rutina, el cansancio y el “yo perezoso” retoman el control. Sin embargo, si se aplican algunas estrategias simples, sí es posible convertir los deseos en hábitos reales.
1. Uno por uno: menos es más
Uno de los errores más comunes es intentar cambiar demasiadas cosas al mismo tiempo. El psicólogo Mario Schuster advierte que la fuerza de voluntad es limitada y se agota rápido cuando se reparte entre varias metas.
👉 Clave: elige un solo objetivo y concéntrate únicamente en él. No hay prisa, los cambios duraderos se construyen paso a paso.
2. Que sea divertido, no una obligación
No es lo mismo decir “tengo que dejar de fumar” que “quiero dejar de fumar”. Aunque parezcan frases similares, psicológicamente son opuestas.
👉 Clave: elige un propósito que te motive de verdad y que tenga un componente positivo o disfrutable. El cambio necesita entusiasmo, no castigo.
3. Sé realista con tus metas
Pasar del sofá a entrenar todos los días puede sonar inspirador, pero suele terminar en frustración. Las metas demasiado ambiciosas generan abandono.
👉 Clave: empieza pequeño. Dos sesiones de ejercicio a la semana pueden ser suficientes para crear el hábito. La regularidad vale más que la intensidad.
4. Comprométete en voz alta
Contarle a amigos o familiares tu propósito fortalece el compromiso. Cuando otros saben lo que intentas lograr, es más difícil abandonar.
👉 Clave: comparte tu objetivo con personas de confianza y deja que te acompañen en el proceso.
5. No rendirse ante los tropiezos
Habrá recaídas, días de flojera y bajones de motivación. Eso es normal. Lo peligroso es castigarse por fallar.
👉 Clave: enfócate en los pequeños logros y no en los errores. La autoestima se construye celebrando avances, no lamentando caídas.
6. A veces, mejor ningún propósito
No todos los propósitos son buenos. Si nacen del “deber” y no del deseo real, o si no encajan con tu vida cotidiana, pueden terminar dañando tu confianza.
👉 Clave: si un objetivo te genera culpa y frustración constante, es mejor dejarlo ir. Empezar 2026 sin propósitos también es una opción válida.
Conclusión
El secreto no está en proponerse más, sino en proponerse mejor. Con metas realistas, motivación genuina y constancia, 2026 puede ser el año en que por fin cumplas lo que te propones… o el año en que decidas vivir sin presiones innecesarias.












