La Selección Mexicana ya tiene asegurado su boleto a los Dieciseisavos de Final del Mundial 2026, pero eso no significa que el partido ante Chequia carezca de importancia. Con el liderato del Grupo A prácticamente garantizado tras las victorias sobre Sudáfrica (2-0) y Corea del Sur (1-0), el técnico Javier Aguirre estudia realizar varias modificaciones en su alineación para el último encuentro de la fase de grupos.
Uno de los movimientos que más expectativa genera es la posible titularidad de Guillermo Ochoa. El veterano arquero, que disputa su sexto Mundial y que ha anunciado que se retirará de la Selección tras la Copa del Mundo, podría recibir una oportunidad en el Estadio Ciudad de México como reconocimiento a su trayectoria.
La decisión implicaría darle descanso a Raúl Rangel, quien ha respondido con actuaciones destacadas, incluida una intervención clave en la victoria sobre Corea del Sur. Sin embargo, Aguirre también contempla la necesidad de administrar cargas físicas y mantener motivado a todo el plantel de cara a las rondas de eliminación directa.
La posibilidad de ver a Ochoa bajo los tres postes ha generado opiniones divididas. Mientras algunos consideran que sería un homenaje merecido para uno de los futbolistas más emblemáticos en la historia reciente del Tricolor, otros creen que un Mundial no es el escenario adecuado para decisiones simbólicas.
Además del movimiento en la portería, el estratega mexicano también analiza otras variantes. Entre ellas destaca la posible inclusión de Santiago Giménez como titular. El delantero ya tuvo sus primeros minutos en el torneo frente a Corea del Sur tras recuperarse de una lesión de tobillo y podría ocupar el lugar de Raúl Jiménez, permitiendo que el experimentado atacante llegue más fresco a la siguiente ronda.
En el mediocampo también podrían presentarse ajustes. Edson Álvarez está en condiciones de regresar a su posición habitual como volante de recuperación, mientras que jugadores como Jesús Gallardo y Brian Gutiérrez podrían recibir descanso. Este último, además, carga con una tarjeta amarilla que podría convertirse en un problema más adelante.
El ambiente en la concentración mexicana refleja confianza y tranquilidad. Durante el entrenamiento en el Centro de Alto Rendimiento, los futbolistas trabajaron ejercicios de circulación de balón y protagonizaron momentos de buen humor. Jorge Sánchez y Orbelín Pineda incluso mostraron una nueva celebración de gol que provocó las risas de sus compañeros y del propio Aguirre.
Más allá de las rotaciones, México tiene un objetivo claro: cerrar la fase de grupos con paso perfecto. El Tri nunca ha conseguido ganar sus tres partidos en una misma fase de grupos mundialista, por lo que una victoria ante Chequia significaría establecer una marca inédita en la historia de sus participaciones en Copas del Mundo.
Con el boleto a la siguiente ronda ya en el bolsillo, Aguirre busca encontrar el equilibrio entre cuidar a sus figuras y mantener la inercia ganadora de una selección que sueña con hacer historia en casa.












