El Supertazón 60 de la NFL no sólo dejó emociones en el emparrillado, también rompió récords económicos, de audiencia y hasta de consumo de comida, confirmando que el evento deportivo más grande de Estados Unidos es, además, una gigantesca máquina de dinero.
Para esta edición, donde se enfrentaron los Patriotas de Nueva Inglaterra y los Halcones Marinos de Seattle en el Levi’s Stadium de California, se proyectaba superar el récord de 127.7 millones de espectadores registrado el año pasado en televisión y streaming. El enorme alcance del evento volvió a convertir al Super Bowl en el escaparate publicitario más codiciado del planeta.
Anuncios de lujo: hasta 10 millones por 30 segundos
Los espacios publicitarios alcanzaron cifras históricas. Cada anuncio de 30 segundos se vendió en promedio en 8 millones de dólares, aunque algunos superaron los 10 millones de dólares, estableciendo un nuevo récord.
Peter Lazarus, ejecutivo de NBC —cadena encargada de la transmisión— señaló que la televisora podría generar más de 700 millones de dólares únicamente por ingresos publicitarios durante el evento.
Invasión de jets privados y millonario estacionamiento
El impacto económico también se reflejó en el aire. De acuerdo con el analista deportivo Joe Pompliano, más de mil jets privados viajaron a la sede del Super Bowl.
Cada aeronave pagó tarifas especiales por evento de entre 3 mil y 40 mil dólares sólo por estacionamiento, además de sus costos operativos habituales. Pompliano también criticó el modelo de negocio de la NFL, al señalar que la liga controla el 100% de la venta de entradas y está exenta del pago de impuestos sobre ventas.
Bad Bunny rompe récords de audiencia
Pero el momento más visto de la noche fue el espectáculo de medio tiempo. El show de Bad Bunny fue visto por 135.4 millones de personas, según datos de NBC retomados por medios internacionales, superando la marca del año pasado de Kendrick Lamar.
Con esa cifra, el puertorriqueño se posicionó como el show de medio tiempo más visto en la historia del Super Bowl, por encima de leyendas como Michael Jackson, Rihanna, Katy Perry, Lady Gaga y Usher.
El espectáculo incluyó referencias sociales y políticas, identidad cultural latina y la participación especial de Lady Gaga y Ricky Martin, generando gran impacto mundial.

Cifras record de aguacate en el Super Bowl
Para el Super Bowl LX, México envió 110 mil toneladas de aguacate, lo que son cerca de 250 millones de piezas. Dicha cantidad se traduce en unos 317 millones de dólares.
Su presencia en forma de guacamole se ha convertido como una tradición culinaria ligada a la NFL, haciendo que sea uno de los protagonistas de la jornada deportiva más vista en Estados Unidos.
1,480 millones de alitas y apuestas millonarias
El Super Bowl también dejó cifras impresionantes en consumo. Los estadounidenses devoraron aproximadamente 1,480 millones de alitas de pollo durante el partido, 10 millones más que en 2025, según el National Chicken Council.
En el ámbito de las apuestas, la American Gaming Association estimó que se movieron 1,760 millones de dólares, un incremento del 20% respecto al año anterior.
El “Superlunes enfermo” costará miles de millones
El impacto del Super Bowl incluso se sentirá en la productividad laboral. Una encuesta de la firma UKG estima que 26.2 millones de empleados faltarán al trabajo el lunes posterior al juego, conocido como “Super Sick Monday”.
Esto representaría pérdidas por 5 mil 200 millones de dólares en productividad, superando el récord de 2025 cuando 22.6 millones de trabajadores reportaron ausencia.
El Supertazón 60 confirmó que más que un partido, es un fenómeno económico y cultural global capaz de mover miles de millones, romper récords históricos y paralizar a todo un país… dentro y fuera del campo.












