La tensión en Medio Oriente escaló nuevamente después de que el nuevo líder supremo de Irán, Mojtaba Jamenei, llamó a mantener cerrado el estratégico Estrecho de Ormuz, una de las rutas energéticas más importantes del planeta por donde circula gran parte del petróleo y gas mundial.
En su primer mensaje a la nación desde su nombramiento, difundido por la televisión estatal iraní, Jamenei pidió que la “palanca de bloquear el estrecho de Ormuz debe utilizarse definitivamente”, al tiempo que instó a los países del Golfo a cerrar las bases militares de Estados Unidos en la región.
El mensaje no fue pronunciado directamente por el líder iraní. Su declaración fue leída por una presentadora de noticias, mientras que Jamenei no apareció en cámara. De acuerdo con evaluaciones de inteligencia de Israel, el nuevo ayatolá habría resultado herido durante los primeros ataques de la guerra en curso.
En el comunicado, Jamenei aseguró que la venganza contra sus enemigos es una prioridad y prometió responder por las víctimas iraníes del conflicto, incluyendo la muerte de alrededor de 180 personas —entre ellas niñas de una escuela primaria en Minab— que, según autoridades iraníes, habrían fallecido tras un ataque con misiles Tomahawk atribuido a Pentágono en una investigación preliminar.
Mientras tanto, los ataques iraníes contra el tráfico marítimo y la infraestructura energética en el golfo Pérsico continúan generando preocupación internacional. La incertidumbre provocó que el precio del petróleo volviera a superar los 100 dólares por barril, reflejando el temor global a un bloqueo prolongado del paso marítimo.
El Estrecho de Ormuz es considerado uno de los puntos más críticos del comercio energético mundial, por donde transita cerca de una quinta parte del petróleo que se consume en el planeta. Un cierre prolongado podría desencadenar una crisis energética global y profundizar aún más el conflicto en Medio Oriente.












