En un movimiento que sacude nuevamente el panorama político de Estados Unidos, el presidente Donald Trump decidió destituir a la fiscal general Pam Bondi, en medio de crecientes tensiones internas y cuestionamientos sobre su gestión.
De acuerdo con fuentes de la Casa Blanca, la decisión se produjo tras la frustración del mandatario con lo que consideraba una falta de agresividad por parte de Bondi para perseguir a sus adversarios políticos, así como por el manejo del polémico caso de Jeffrey Epstein, que sigue generando presión tanto dentro como fuera del gobierno.
Horas después de que la noticia comenzara a circular, Trump confirmó la destitución a través de su red social Truth Social, donde, pese a la decisión, elogió a Bondi calificándola como “gran patriota” y “amiga leal”. Además, aseguró que pasará al sector privado en un nuevo cargo que será anunciado próximamente.
En su lugar, el presidente nombró de manera interina a Todd Blanche, hasta ahora fiscal general adjunto, a quien describió como una “mente jurídica sumamente talentosa y respetada”.
La salida de Bondi se da en un contexto de creciente presión política. Desde su regreso a la Casa Blanca en 2025, Trump ha insistido en emprender acciones legales contra figuras que considera sus adversarios, incluyendo al exdirector del FBI James Comey, la fiscal general de Nueva York Letitia James y el exasesor de seguridad nacional John Bolton.
Sin embargo, la Fiscalía ha enfrentado varios reveses en tribunales, debilitando los intentos de llevar estos casos adelante y alimentando la percepción de ineficacia dentro del Departamento de Justicia.
A esto se suma el desgaste por el caso Epstein, que incluso ha generado incomodidad entre las bases del propio Trump. Aunque el gobierno publicó cientos de miles de documentos, el tema continúa siendo visto como oscuro y sin resolver.
Bondi, de 60 años, había sido una de las figuras más leales al presidente desde su etapa como fiscal general de Florida, y su salida marca un giro importante dentro del gabinete. Por su parte, Blanche, de 51 años, cuenta con un perfil cercano al círculo de Trump, habiendo defendido a aliados clave como Rudy Giuliani e incluso al propio mandatario en casos judiciales.
El relevo abre un nuevo capítulo en el Departamento de Justicia, en un momento donde las tensiones políticas y legales en Estados Unidos continúan escalando.












