En lo más profundo del desierto del Sahara, en Níger, un equipo internacional de científicos desenterró los restos de una nueva especie de dinosaurio que podría reescribir parte de la historia prehistórica. Se trata del Spinosaurus mirabilis, un coloso carnívoro de 12 metros de largo y hasta 7 toneladas de peso, cuya inesperada cresta craneal ha dejado perplejos a los expertos.
El hallazgo, publicado en la revista Science, revela que este gigantesco depredador no solo poseía la clásica “vela” dorsal que caracteriza a los espinosaurios, sino también una llamativa cresta ósea de 50 centímetros en el cráneo, probablemente cubierta de queratina y con colores vivos.
Una “garza infernal” del Cretácico
Hace aproximadamente 95 millones de años, durante el período Cretácico, este depredador dominaba zonas boscosas y ríos poco profundos. Su hocico alargado, similar al de un cocodrilo, y sus dientes cónicos funcionaban como una auténtica trampa para peces gigantes como los celacantos.
El paleontólogo Paul Sereno, de la Universidad de Chicago, describió al animal como una especie de “garza infernal” prehistórica: permanecía inmóvil, con el hocico sumergido, esperando el momento perfecto para atacar. Gracias a la posición retrasada de sus fosas nasales, podía respirar mientras acechaba bajo el agua.
Según los investigadores, presentaba adaptaciones piscívoras más extremas que cualquier otro dinosaurio conocido, lo que lo convertía en un cazador especializado en peces, más que en otros dinosaurios.
El segundo de su especie… y una rivalidad histórica
Hasta ahora, solo se conocía otra especie del género: el Spinosaurus aegyptiacus, descrito en 1915 a partir de fósiles hallados en Egipto. Ambas especies compartían características como la imponente vela dorsal y un cráneo adaptado a la pesca, pero el nuevo ejemplar presenta diferencias notables: hocico más alargado, patas traseras más largas y una cresta única.
En la cultura popular, el Spinosaurus alcanzó fama mundial tras su aparición en la saga Jurassic Park, aunque siempre bajo la sombra del temido Tyrannosaurus rex.

¿Era realmente un dinosaurio acuático?
Durante décadas, los científicos debatieron si el Spinosaurus era un nadador marino de mar abierto o simplemente un cazador de aguas poco profundas. El descubrimiento del S. mirabilis podría ser decisivo.
Los fósiles aparecieron tierra adentro, a unos 500 kilómetros de la costa más cercana, en la remota localidad de Jenguebi. Para Sereno, este hallazgo representa “el golpe de gracia” contra la hipótesis de que fuera un dinosaurio totalmente acuático.
Más que un monstruo marino, todo apunta a que fue un depredador de riberas, especializado en acechar peces en ríos y lagunas.
Una expedición extrema en el corazón del Sahara
Llegar al sitio no fue sencillo. En 2022, el equipo partió desde Agadez y atravesó el desierto durante casi tres días, quedando atrapado en la arena en varias ocasiones. La colaboración con comunidades locales fue clave para ubicar el punto exacto donde yacían los restos fósiles.
Como gesto de agradecimiento, el equipo planea impulsar un museo de arqueología y paleontología en Niamey, fortaleciendo así el vínculo entre ciencia y comunidad.
Desde las dunas abrasadoras del Sahara, el Spinosaurus vuelve a reclamar su lugar entre los gigantes del pasado… y esta vez, con una cresta que podría cambiar lo que creíamos saber sobre uno de los depredadores más fascinantes de la historia natural.












