La presidenta de México, Claudia Sheinbaum, sostuvo una conversación telefónica con el mandatario colombiano, Gustavo Petro, en la que ambos líderes analizaron la creciente tensión en Medio Oriente y la agenda de integración regional rumbo a la próxima cumbre de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC).
De acuerdo con información difundida por la Presidencia de Colombia, durante el diálogo los mandatarios coincidieron en la importancia de fortalecer el diálogo y la diplomacia como herramientas fundamentales para avanzar hacia la paz mundial, especialmente ante la escalada de hostilidades en Oriente Próximo.
En el intercambio también se confirmó que México participará en la Cumbre CELAC-África, programada para el próximo 21 de marzo. La representación mexicana estará encabezada por el canciller Juan Ramón de la Fuente, quien acudirá en nombre del gobierno mexicano.
La conversación entre Sheinbaum y Petro ocurre en un momento de intensa actividad diplomática en la región, luego de la cumbre denominada Escudo de las Américas, realizada en Miami y convocada por el presidente estadounidense Donald Trump, con el objetivo de impulsar un mecanismo regional de combate a los cárteles del narcotráfico.
Tras ese encuentro, la mandataria mexicana ha sostenido contactos con algunos de los principales líderes progresistas de América Latina, entre ellos el propio Petro y el presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva.
Por su parte, Petro también conversó con Lula para abordar la importancia de reforzar la integración latinoamericana y caribeña en el marco de la próxima cumbre entre la CELAC y África. Ambos mandatarios confirmaron además su participación en el evento “En defensa de la democracia”, que se celebrará el 18 de abril en Barcelona.
En medio de estas conversaciones diplomáticas, el presidente colombiano insistió en la necesidad de construir una gran alianza continental contra el narcotráfico que incluya a todos los países de América. Petro advirtió que convertir esta cooperación en un bloque ideológico sería un “error sustancial”, pues —dijo— la lucha contra las mafias requiere unidad más allá de las diferencias políticas.












