La reforma electoral conocida como “Plan B” de la presidenta Claudia Sheinbaum entra en una fase decisiva: este martes 24 de marzo será votada en comisiones del Senado, en medio de presiones políticas, desacuerdos internos y negociaciones de última hora.
El coordinador de Morena en el Senado, Ignacio Mier, confirmó que el dictamen quedó listo tras una intensa revisión técnica y que será discutido por las comisiones de Puntos Constitucionales y Estudios Legislativos. El anuncio se dio luego de una reunión clave en Palacio Nacional con la mandataria, donde se logró destrabar el proceso.
Sin embargo, el camino no está libre de obstáculos. El Partido del Trabajo ha marcado distancia en un punto crucial: la fecha de la revocación de mandato. Su dirigente, Alberto Anaya, dejó claro que su bancada no está de acuerdo con que este ejercicio se realice en 2027, junto con las elecciones intermedias.
A pesar de la presión, Morena ha sido tajante: no habrá cambios en el artículo 35 constitucional, uno de los ejes centrales de la propuesta presidencial. La reforma plantea que la revocación de mandato pueda realizarse en el tercer o cuarto año de gobierno, incluso con la posibilidad de que el Ejecutivo promueva este mecanismo.
La falta de consenso podría complicar el panorama, ya que sin el respaldo del PT, Morena no alcanzaría la mayoría calificada necesaria para aprobar cambios constitucionales.
Durante la jornada, Ricardo Monreal reconoció que existe la posibilidad de que la iniciativa no prospere, subrayando que en el sistema democrático existen contrapesos. Aun así, hizo un llamado a que el PT defina su postura de cara al país.
El dictamen será discutido esta tarde en comisiones y, de avanzar, podría presentarse en primera lectura en el pleno este miércoles, con miras a una votación definitiva el jueves o incluso después de Semana Santa.
En paralelo, los presidentes de las comisiones dictaminadoras, Óscar Cantón Zetina y Enrique Inzunza, aseguraron que no cederán a presiones políticas, en un proceso que ya se perfila como uno de los más tensos del actual periodo legislativo.
La definición está en marcha… y el futuro del Plan B pende de un hilo.












