En medio de las tensiones comerciales provocadas por los aranceles impulsados por el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, México y la Unión Europea están a punto de concretar uno de los acuerdos económicos más importantes de las últimas décadas.
La presidenta de México, Claudia Sheinbaum, recibirá este viernes en Ciudad de México a la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, y al presidente del Consejo Europeo, António Costa, para firmar la modernización del tratado comercial entre México y la Unión Europea.
El nuevo pacto actualiza el acuerdo vigente desde el año 2000 y ampliará la cooperación más allá de los bienes industriales, incluyendo servicios, inversión, comercio digital, compras públicas y productos agrícolas.
Uno de los puntos más impactantes del acuerdo es que el 99% de los productos intercambiados entre México y la UE quedarán libres de aranceles, lo que abrirá la puerta a una expansión histórica del comercio entre ambas regiones.
La firma llega en un momento clave para ambos bloques. Mientras Europa busca reducir su dependencia de China y protegerse de las políticas comerciales de Washington, México intenta diversificar sus exportaciones y disminuir su dependencia económica de Estados Unidos.
“Más que comercio, es una declaración geopolítica”, afirmó Kaja Kallas durante un evento previo a la cumbre en la capital mexicana.
El intercambio comercial entre México y la Unión Europea ya supera los 100 mil millones de dólares anuales, cifra que ha crecido 75% en apenas una década. Entre los principales productos comercializados destacan maquinaria, combustibles, productos químicos, equipos de transporte y minerales.
La Secretaría de Economía estima que esta modernización podría incrementar hasta en 50% las exportaciones mexicanas hacia Europa para el año 2030, alcanzando los 36,100 millones de dólares.
El acuerdo también traerá cambios importantes para el sector agroalimentario. México eliminará altos aranceles a productos europeos como pasta, chocolates, quesos, huevos, papas y productos avícolas, algunos con impuestos que actualmente llegan hasta el 100%.
Por su parte, la Unión Europea reducirá restricciones para productos mexicanos como carne de res, aves y etanol, además de facilitar la entrada de vehículos eléctricos y baterías europeas al mercado mexicano.
Otro punto relevante es que México reconocerá y protegerá 568 productos europeos con denominación de origen, incluyendo alimentos y bebidas emblemáticas como el vino Rioja, el jamón de Parma y el queso Roquefort, con el objetivo de combatir imitaciones y contrabando.
Las negociaciones para este pacto comenzaron desde 2018, pero se retrasaron debido a diferencias relacionadas con la reforma energética mexicana, que daba preferencia a la empresa eléctrica estatal y preocupaba a inversionistas europeos.
Ahora, tras varios años de ajustes y revisiones, ambas partes buscan consolidar una alianza estratégica que podría redefinir el equilibrio comercial global y fortalecer la posición de México frente a Estados Unidos.












