Por Matías Caminos
Ex Portero Profesional. Entrenador de Fútbol. Colaborador de Agenda Setting Diario
Hace apenas unos días finalizó la Copa del Mundo. Un Mundial que nos regaló muchísimo fútbol, grandes partidos y 104 encuentros para disfrutar. Hubo jornadas en las que llegamos a ver hasta cuatro partidos por día. Solo nos levantábamos para buscar algo para comer o beber y volver rápidamente frente a la pantalla para seguir disfrutando del espectáculo.
Pero el Mundial terminó y, con él, también llega el tiempo de las despedidas. Muchas figuras le dicen adiós a sus selecciones después de haber dejado todo por los colores de su país.
Hoy, sin embargo, quiero detenerme en una despedida en particular. Una que me toca de cerca por haber compartido la misma posición dentro de la cancha y, curiosamente, la misma fecha de nacimiento.
Soy argentino, pero eso no me impide reconocer y valorar la trayectoria de un futbolista que marcó una época. Hoy quiero hablar de Guillermo “Memo” Ochoa.
Habrá quienes discutan su nivel o cuestionen algunos momentos de su carrera. Es parte del fútbol. Pero hay un dato imposible de ignorar: disputó seis Copas del Mundo, un privilegio reservado para muy pocos.
A lo largo de 21 años de carrera defendió los arcos del América y San Luis en México; Ajaccio en Francia; Málaga y Granada en España; Salernitana en Italia; Standard de Lieja en Bélgica; y AEL Limassol en Chipre. Cinco países disfrutaron de un arquero que hizo de la constancia y la personalidad sus principales virtudes.
Hoy decidió colgar los guantes, acompañado por el respaldo de su familia, tal como él mismo lo expresó en su emotivo video de despedida.
Más allá de los colores, de las rivalidades y de las opiniones, el fútbol también sabe reconocer a quienes dejan una huella.
Solo queda felicitarlo, agradecerle por todo lo que le dio a este deporte y desearle el mayor de los éxitos en la etapa que comienza.
¡Salud, Memo!
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