Cada vez más adultos jóvenes están siendo diagnosticados con ciertos tipos de cáncer y una investigación apunta a una posible explicación: el envejecimiento biológico acelerado. Aunque la edad cronológica diga una cosa, el organismo podría estar envejeciendo a un ritmo diferente.
El cáncer suele estar asociado con el envejecimiento y, de acuerdo con la Ayuda Alemana contra el Cáncer, la edad promedio de diagnóstico ronda los 69 años tanto en hombres como en mujeres. Sin embargo, en los últimos años los especialistas han detectado un aumento de determinados tipos de cáncer entre personas menores de 50 años, una tendencia que ha encendido las alertas de la comunidad científica.
El Centro Alemán de Investigación del Cáncer (DKFZ) ha registrado un incremento significativo de los casos de cáncer colorrectal entre personas de 20 a 39 años en Alemania. Una situación similar se observa en Estados Unidos, donde las tasas son incluso más elevadas. También han aumentado los diagnósticos tempranos de otros tumores, entre ellos el mieloma y el cáncer de endometrio.
La historia de personas como Susanna, diagnosticada con cáncer de colon a los 28 años, y André, quien recibió un diagnóstico de cáncer de pulmón a los 34, refleja una realidad que comienza a ser cada vez más visible entre adultos jóvenes.
La edad biológica podría ser una pieza clave
Un reciente estudio realizado por investigadores de la Facultad de Medicina de la Universidad Washington, en Estados Unidos, encontró una posible relación entre el envejecimiento biológico acelerado y el desarrollo temprano de determinados tipos de cáncer.
La edad cronológica es simplemente el número de años que una persona ha vivido. La edad biológica, en cambio, busca reflejar el estado de envejecimiento del organismo. Dos personas con la misma edad pueden presentar diferencias importantes en la forma en que envejecen sus células, tejidos y órganos.
De acuerdo con los investigadores, las personas más jóvenes analizadas presentaban una brecha cada vez mayor entre su edad cronológica y su edad biológica. Esta diferencia podría estar relacionada con el aumento de algunos tipos de cáncer de aparición temprana.
Para llegar a estas conclusiones, los científicos analizaron información de más de 150.000 personas de la UK Biobank. Los resultados indicaron que quienes nacieron entre 1965 y 1974 mostraban una mayor diferencia entre su edad cronológica y biológica que las personas nacidas entre 1950 y 1954.
El patrón también apareció en otro análisis realizado con más de 10.000 estadounidenses. Entre los nacidos en la década de 1990 se observó una diferencia biológica aún más marcada frente a generaciones anteriores.
Los autores del estudio señalaron además que, en Australia, Canadá, Reino Unido y Estados Unidos, las personas nacidas durante la década de 1990 presentan un riesgo considerablemente mayor de desarrollar cáncer colorrectal de aparición temprana en comparación con quienes nacieron en la década de 1960.
¿Cómo se determina la edad biológica?
La edad biológica no puede establecerse mediante una única prueba. Los especialistas combinan diferentes indicadores para intentar conocer cómo está envejeciendo el organismo.
Entre las herramientas utilizadas se encuentran los análisis epigenéticos, que estudian modificaciones químicas relacionadas con el ADN; determinados valores obtenidos mediante análisis de sangre; y la longitud de los telómeros, estructuras que protegen los extremos de los cromosomas.
También pueden incorporarse evaluaciones fisiológicas para conocer el funcionamiento de diferentes órganos y sistemas, así como pruebas relacionadas con las capacidades cognitivas.
Sin embargo, los investigadores advierten que todavía no existe un método único y completamente preciso para determinar la edad biológica de una persona.
Obesidad, sedentarismo y malos hábitos: las hipótesis bajo la lupa
Una de las posibles explicaciones está relacionada con los cambios en el estilo de vida de las generaciones más jóvenes.
Tanwei Yuan, epidemióloga del Centro Alemán de Investigación del Cáncer, señala que actualmente muchas personas desarrollan obesidad a edades más tempranas y permanecen durante más tiempo con este factor de riesgo.
A esto se suman otros hábitos que podrían influir en el envejecimiento del organismo, como el sedentarismo, pasar muchas horas sentado, dormir menos o tener una peor calidad del sueño debido al uso prolongado de pantallas.
El consumo de alcohol también es señalado como uno de los factores del estilo de vida relacionados con un mayor riesgo de cáncer.
No obstante, los científicos subrayan que estos factores no explican por sí solos el fenómeno y que todavía se necesita más investigación para determinar exactamente qué está provocando el aumento de ciertos cánceres entre adultos jóvenes.
¿Es posible retrasar el envejecimiento biológico?
La respuesta de los especialistas es que sí existen factores que pueden modificarse, aunque la genética también desempeña un papel importante.
Ron Jachimowicz, médico especialista en hematología y oncología, estima que aproximadamente la mitad de la edad biológica podría estar relacionada con factores que no podemos modificar, mientras que el resto estaría influido por aspectos sobre los que sí podemos actuar.
Entre las medidas asociadas con un envejecimiento más saludable se encuentran realizar actividad física de manera regular, mantener una alimentación equilibrada, dormir adecuadamente y evitar el consumo de drogas y alcohol. También se destaca la importancia de mantener relaciones sociales y una vida activa.
La investigación abre así una nueva línea de debate sobre la relación entre el envejecimiento biológico y el cáncer. Aunque todavía no demuestra que una mayor edad biológica sea directamente la causa del aumento de los diagnósticos en jóvenes, sí plantea una hipótesis que podría ayudar a entender por qué algunas enfermedades tradicionalmente asociadas con edades avanzadas están apareciendo cada vez antes.
El desafío para la ciencia será determinar hasta qué punto el envejecimiento biológico acelerado puede prevenirse y si, al lograr retrasarlo, también podría reducirse el riesgo de desarrollar ciertos tipos de cáncer a edades tempranas.








