La crisis por el sargazo en el Caribe mexicano alcanzó su punto más crítico en 2026. Frente al arribo histórico de la macroalga que amenaza las playas, el turismo y la economía de Quintana Roo, el Gobierno de México anunció una estrategia sin precedentes con una inversión de 2 mil 635 millones de pesos para frenar el problema antes de que llegue a la costa.
Durante la conferencia matutina, la presidenta Claudia Sheinbaum presentó el plan acompañada por el secretario de Marina, Raymundo Morales Ángeles, la gobernadora de Quintana Roo, Mara Lezama, integrantes del gabinete y representantes del sector hotelero.
El proyecto contempla, en una primera etapa, la adquisición de dos remolcadores, seis embarcaciones sargaceras costeras y la instalación de 50 kilómetros de barreras de contención en las zonas más afectadas de Cancún, Playa del Carmen, Tulum, Puerto Morelos y Mahahual.
“Lo importante es capturarlo en el mar para su reciclaje y evitar que llegue a las playas”, afirmó Sheinbaum al destacar que el objetivo es cambiar por completo la estrategia de combate al sargazo.
Actualmente México cuenta con apenas dos grandes buques sargaceros. Uno ya opera en el Caribe, mientras que el segundo se encuentra cruzando el Canal de Panamá para incorporarse a las labores de recolección.
México busca duplicar su capacidad de recolección
Con las nuevas embarcaciones, el Gobierno federal pretende elevar la capacidad de recolección hasta 4 mil toneladas diarias para 2027.
Hoy el país puede retirar alrededor de mil 227 toneladas al día en el mar y otras 950 toneladas en playas, una cifra que las autoridades consideran insuficiente frente al volumen récord registrado este año.
De acuerdo con la Secretaría de Marina, durante 2026 ya se han recolectado 96 mil toneladas de sargazo, la cifra más alta desde que existen registros oficiales.
El problema radica en que solo el 16% del sargazo se captura antes de tocar tierra, mientras que el resto termina cubriendo las playas, donde comienza a descomponerse, libera gases, contamina la arena con metales pesados y afecta gravemente la imagen turística del Caribe mexicano.
El turismo ya resiente el impacto
El crecimiento histórico del sargazo ya comienza a reflejarse en la actividad turística.
En la primera mitad del año, el Aeropuerto Internacional de Cancún registró una disminución de 724 mil pasajeros nacionales e internacionales respecto a las expectativas.
Especialistas señalan que la caída responde a varios factores, entre ellos el tipo de cambio, la reducción de asientos disponibles y la presencia masiva del sargazo.
Incluso estudios recientes estiman que una playa afectada por esta macroalga puede provocar una reducción cercana al 11% en la actividad económica local, cuyos efectos pueden prolongarse durante un año.

Del problema ambiental a la economía circular
Además de retirar el sargazo, el Gobierno busca convertirlo en una oportunidad.
Fonatur, Semarnat y la Secretaría de Ciencia trabajarán junto con la iniciativa privada para procesar la macroalga en centros especializados y transformarla en biofertilizantes, biocarbón y biogás, impulsando un modelo de economía circular.
A ello se suma el desarrollo del Sargapanel, un material de construcción elaborado con sargazo impulsado por investigadores de la UNAM, que podría convertirse en una alternativa para aprovechar parte del enorme volumen recolectado.
Una amenaza que sigue creciendo
Aunque los científicos aún investigan las causas exactas del fenómeno, el calentamiento del océano, junto con cambios en las corrientes marinas y el exceso de nutrientes provenientes de grandes ríos sudamericanos y africanos, aparecen entre las principales explicaciones del crecimiento explosivo del sargazo.
Mientras tanto, las autoridades mexicanas preparan una cumbre internacional sobre el sargazo que se celebrará en octubre en Cancún con la participación de países del Caribe y Brasil, con el objetivo de coordinar una estrategia regional frente a un problema que ya afecta a gran parte del Caribe y al sur de Florida.








