El reconocimiento público del director de la DEA, Terry Cole, coloca a Omar García Harfuch en una posición privilegiada dentro de la cooperación internacional contra el crimen organizado. En medio de las tensiones políticas entre México y Estados Unidos, Washington destaca al secretario de Seguridad como un aliado confiable y experimentado.
La relación de seguridad entre México y Estados Unidos atraviesa uno de sus momentos más relevantes y, en el centro de esa cooperación, aparece con fuerza el nombre de Omar García Harfuch.
Durante la Conferencia Internacional para el Control de Drogas (IDEC) 2026, celebrada en Buenos Aires, Argentina, el director de la Agencia Antidrogas de Estados Unidos (DEA), Terry Cole, lanzó un mensaje especialmente favorable hacia el secretario de Seguridad y Protección Ciudadana de México.
En un mensaje grabado y difundido por la SSPC, Cole calificó a Harfuch como “socio de confianza” y “buen amigo de Estados Unidos”, además de reconocer públicamente su liderazgo y colaboración en la lucha contra las organizaciones criminales.
“Secretario Harfuch, amigo, gracias por tu liderazgo, tu amistad y colaboración”, expresó Cole, quien añadió que más de un centenar de países valoran la presencia del funcionario mexicano en este tipo de encuentros internacionales.
La DEA destaca casi dos décadas de servicio de Harfuch
Terry Cole resaltó que García Harfuch lleva casi dos décadas dedicado al servicio y la protección de la población mexicana, experiencia que, de acuerdo con el jefe de la DEA, le permite comprender de manera directa la dimensión de las amenazas que enfrentan ambos países.
Cole señaló que las organizaciones criminales transnacionales dedicadas al tráfico de drogas mortales operan a través de las fronteras, explotan las debilidades de las instituciones, propagan violencia y destruyen familias.
Y, frente a ese escenario, destacó la importancia de contar con autoridades capaces de coordinar investigaciones y operaciones internacionales.
Según el director de la DEA, Harfuch comprende perfectamente la importancia de compartir inteligencia, capturar criminales, interrumpir las cadenas de suministro y desmantelar las estructuras criminales desde sus niveles superiores.
“Regresó al deber”: la DEA recuerda el atentado contra Harfuch
Uno de los momentos más significativos del mensaje de Cole fue cuando recordó el atentado que sufrió Harfuch en junio de 2020.
El director de la DEA señaló que el funcionario mexicano sobrevivió a un intento de asesinato en el que murieron dos integrantes de su equipo de seguridad.
Pero Cole puso énfasis en lo que ocurrió después.
Harfuch, pese a las amenazas, regresó a sus funciones y continuó trabajando contra las organizaciones criminales.
Para el director de la DEA, ese episodio demuestra los riesgos personales que enfrentan quienes combaten directamente al crimen organizado y ayuda a explicar el reconocimiento que ahora hace públicamente hacia el funcionario mexicano.
Una relación que viene creciendo
El encuentro en Argentina no representa el comienzo de la relación entre Harfuch y Terry Cole.
Durante 2026 ambos funcionarios han mantenido reuniones y contactos destinados a fortalecer la cooperación bilateral en materia de seguridad, incluyendo el intercambio de inteligencia, el combate al tráfico de armas y las operaciones contra organizaciones criminales.
Esto convierte el mensaje de Buenos Aires en algo más que un simple reconocimiento protocolario.
La DEA está haciendo público que considera a Harfuch un interlocutor confiable para avanzar en investigaciones y operaciones contra las estructuras criminales que afectan a México, Estados Unidos y otros países.
El contraste con las tensiones políticas entre México y Estados Unidos
Aquí aparece uno de los aspectos más interesantes de la historia.
Mientras México y Estados Unidos han tenido diferencias políticas en distintos temas, la cooperación entre las agencias de seguridad de ambos países continúa avanzando.
En ese contexto, Harfuch está adquiriendo un papel particularmente importante.
La administración de Claudia Sheinbaum ha colocado al secretario de Seguridad como uno de los principales responsables de la estrategia mexicana contra el crimen organizado, y su participación en la conferencia de la DEA permitió mostrar ante delegaciones internacionales los avances y objetivos de México.
Así, mientras existen desacuerdos en otras áreas de la relación bilateral, la cooperación en materia de seguridad parece mantener un canal propio.
Harfuch llega a una reunión clave contra los grandes cárteles
La IDEC 2026 reúne a autoridades de numerosos países para coordinar estrategias contra el narcotráfico, el lavado de dinero y otras actividades vinculadas con el crimen organizado.
En ese escenario, México tiene una relevancia evidente.
Estados Unidos ha intensificado durante los últimos meses su ofensiva contra organizaciones criminales mexicanas, particularmente contra el Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG).
El propio Terry Cole ha advertido que la DEA perseguirá a funcionarios que protejan a los cárteles y ha anunciado recompensas millonarias por información relacionada con dirigentes de organizaciones criminales.
Por eso, resulta particularmente significativo que, en el mismo contexto, el máximo responsable de la DEA coloque a Harfuch en el grupo de socios confiables de Estados Unidos.
El mensaje marca una diferencia clara entre quienes Washington considera parte del problema y quienes identifica como aliados en la lucha contra las organizaciones criminales.
La nueva estrategia: inteligencia, dinero y estructuras criminales
La cooperación que están impulsando México y Estados Unidos tampoco se limita a las detenciones.
Harfuch ha destacado la importancia del intercambio rápido de información, mientras que la coordinación entre instituciones financieras y de inteligencia busca atacar las fuentes de financiamiento de los grupos criminales.
La estrategia apunta así a diferentes niveles:
- intercambio de inteligencia;
- investigaciones conjuntas;
- captura de objetivos criminales;
- combate al tráfico de armas;
- interrupción de cadenas de suministro;
- identificación de estructuras financieras;
- cooperación contra el lavado de dinero;
- desmantelamiento de organizaciones desde sus principales dirigentes.
Es precisamente este modelo de cooperación el que Terry Cole destacó al hablar de Harfuch.
Un reconocimiento que fortalece la imagen internacional de Harfuch
La declaración del director de la DEA representa un respaldo importante para el secretario mexicano.
No solamente porque proviene del máximo responsable de la principal agencia antidrogas estadounidense, sino porque fue pronunciada ante una conferencia internacional en la que participan representantes de más de un centenar de países.
Harfuch fue presentado públicamente como un funcionario que entiende las amenazas del crimen organizado transnacional, que comparte información con sus socios y que está dispuesto a asumir los riesgos que implica combatir a las organizaciones criminales.
Y Cole fue todavía más lejos al hablar directamente de “liderazgo”, “amistad” y “colaboración”.
Una señal desde Washington
El mensaje que deja la DEA es difícil de ignorar:
En medio de las diferencias políticas entre México y Estados Unidos, Omar García Harfuch está construyendo una relación de confianza con la agencia antidrogas estadounidense.
La imagen que proyectó Terry Cole en Buenos Aires es la de un secretario mexicano con quien Washington quiere trabajar, compartir inteligencia y coordinar acciones contra los grandes grupos criminales.
Para Harfuch, el reconocimiento llega en un momento estratégico.
Su participación en la conferencia internacional y el respaldo público del director de la DEA refuerzan su perfil como uno de los principales interlocutores de México frente a las agencias de seguridad de Estados Unidos y como una de las figuras centrales de la estrategia de seguridad del gobierno de Claudia Sheinbaum.
Y quizá la frase que mejor resume todo el encuentro fue la del propio Terry Cole:
“Secretario Harfuch, amigo, gracias por tu liderazgo, tu amistad y colaboración.”
Un mensaje que, más allá del protocolo diplomático, representa una señal contundente sobre el nivel de confianza que la DEA dice tener actualmente en el responsable de la seguridad federal mexicana.








