Una decisión tomada prácticamente contra reloj pudo marcar la diferencia entre la vida y la muerte para cientos de estudiantes. Rajendra Dawadi, director de la Escuela Secundaria Tribhuvan Trishuli, ordenó evacuar de inmediato a unos 900 alumnos, apenas minutos antes de que una gigantesca inundación arrasara por completo el plantel.
La emergencia ocurrió en la localidad de Trishuli Bazaar, en el valle de Trishuli, donde las intensas inundaciones y deslizamientos provocaron una enorme destrucción. Dawadi recibió varias advertencias sobre el avance de las aguas cuando todavía se encontraba dentro de la escuela.
El tesorero del centro fue uno de los primeros en alertarlo. Poco después, un profesor recibió otra llamada y una madre llegó al plantel para recoger a su hijo. Ante las señales de peligro, el director decidió actuar sin esperar a tener una confirmación definitiva.
Dawadi hizo sonar la campana y ordenó a estudiantes y trabajadores abandonar inmediatamente el edificio y dirigirse hacia zonas elevadas.
“Si no hay inundación, perderemos un día de clase. Pero si hay una inundación, perderemos todos la vida”, explicó posteriormente.
Una evacuación contra reloj
En ese momento, alrededor de 900 estudiantes ya se encontraban dentro de la escuela, aunque el plantel tenía una matrícula total de 1,643 alumnos.
Los jóvenes comenzaron a salir a pie y algunos utilizaron un autobús. El caos se apoderó durante unos instantes del lugar e incluso una estudiante que se desmayó tuvo que ser trasladada a un sitio seguro en un ciclomotor.
Pero Dawadi sabía que todavía había alumnos que se dirigían hacia la escuela.
Por ello, también llamó a los conductores de los autobuses escolares para advertirles de la situación y pedirles que no continuaran hacia el plantel y se detuvieran únicamente en lugares seguros.
La decisión resultó crucial.
Uno de los autobuses, cargado de estudiantes, ya había llegado a la escuela cuando Dawadi ordenó al conductor regresar. El vehículo consiguió cruzar un puente de reciente construcción y, momentos después, el antiguo puente situado a su lado se desplomó.
El director posteriormente resumió la gravedad de aquellos minutos con una frase estremecedora: si hubieran esperado unos diez minutos más para escapar, probablemente ninguno de ellos estaría vivo para contar lo ocurrido.
La escuela desapareció bajo el agua y los escombros
Una estudiante de 16 años, identificada como Yunisha, relató que los alumnos consiguieron ponerse a salvo apenas unos segundos antes de que la enorme ola de inundación alcanzara el lugar.
Los estudiantes corrieron cuesta arriba por un camino cubierto de barro mientras detrás de ellos el agua, las rocas y los escombros destruían la localidad.
Dawadi también logró llegar hasta una colina cercana. Desde allí contempló una escena devastadora: la escuela en la que había estudiado y donde posteriormente trabajó como profesor desapareció prácticamente por completo bajo el agua, el lodo y los escombros.
Sin embargo, la tragedia también dejó víctimas. Un profesor y el conserje del centro educativo murieron mientras intentaban cerrar rápidamente las puertas del edificio.
Para Dawadi, observar la destrucción fue especialmente doloroso.
“No tengo palabras. Recibí mi educación en esa escuela. Y también impartí educación en esa escuela”, expresó.
“Proteger a mis alumnos era mi responsabilidad”
Cuando Dawadi regresó días después al lugar donde había estado la escuela, varios padres lo recibieron entre abrazos y lágrimas para agradecerle por haber salvado a sus hijos.
A pesar de ello, el director rechaza ser considerado un héroe. Para él, simplemente hizo lo que correspondía.
Su rápida decisión, sin embargo, evitó que cientos de estudiantes quedaran atrapados cuando la inundación finalmente golpeó el plantel.
Ahora, la prioridad es que los alumnos puedan regresar a clases. Dawadi ha pedido apoyo psicológico para los estudiantes y reclamado la reconstrucción de la escuela, aunque las clases podrían tener que reanudarse temporalmente en otro lugar.
La destrucción provocada por las inundaciones también afectó a numerosas escuelas del norte de Nepal. Según Save the Children, al menos 69 centros educativos quedaron completamente destruidos y la educación de cerca de 19,000 estudiantes quedó en riesgo.
El desastre dejó una devastación mucho mayor en Nepal y el Tíbet, con cientos de localidades afectadas, miles de millones de dólares en daños y miles de personas fallecidas o desaparecidas.
Pero en medio de esa tragedia, la historia de Rajendra Dawadi destaca por una razón: 15 minutos de advertencia y una decisión inmediata permitieron que unos 900 alumnos salieran con vida de una escuela que poco después fue completamente arrasada.








