Mientras los equipos de rescate siguen buscando sobrevivientes entre los escombros, varios países aseguran estar listos para enviar especialistas, perros de búsqueda, médicos y equipos de emergencia. La ONU también ha ofrecido apoyo. El Gobierno colombiano sostiene que está coordinando las necesidades antes de activar la cooperación internacional.
La tragedia provocada por el terremoto de magnitud 7,4 que sacudió a Colombia el lunes 10 de agosto de 2026 continúa dejando escenas de dolor y desesperación. Mientras los equipos colombianos trabajan contrarreloj en ciudades como Pereira, Cali, Manizales y Quibdó, la gestión de la ayuda internacional por parte del recién posesionado gobierno de Abelardo de la Espriella se ha convertido en uno de los principales focos de controversia.
De acuerdo con reportes publicados por El País, durante las primeras horas posteriores al desastre varios gobiernos y organismos internacionales ofrecieron enviar equipos especializados de rescate, pero esas propuestas no habrían sido activadas de inmediato. La situación generó cuestionamientos debido a que las labores de búsqueda continúan en zonas donde todavía existe la posibilidad de encontrar personas con vida.
La cifra de víctimas ha seguido aumentando, sumando 224 fallecidos, mientras continúan las labores de rescate y evaluación de daños.
México tiene listo un operativo de rescate
Uno de los casos que más ha llamado la atención es el de México.
La presidenta Claudia Sheinbaum informó que su Gobierno tiene preparado un operativo para viajar a Colombia, pero que necesita una solicitud formal de Bogotá para desplegarlo.
El contingente mexicano contempla personal militar especializado, médicos, operadores de búsqueda y rescate y binomios caninos entrenados para localizar personas atrapadas bajo estructuras colapsadas.
La posición mexicana ha sido clara: el equipo está listo, pero necesita autorización colombiana para comenzar el despliegue.
La situación resulta especialmente delicada porque las primeras horas después de un terremoto son consideradas fundamentales para localizar y rescatar sobrevivientes.
China pidió públicamente un contacto oficial
La controversia también alcanzó al Gobierno chino.
El embajador de China en Colombia, Zhu Jingyang, publicó un mensaje en redes sociales en el que pidió al Ejecutivo colombiano designar rápidamente a un funcionario y un enlace oficial para coordinar la asistencia internacional.
El llamado diplomático evidenció las dificultades que enfrentaban algunos gobiernos extranjeros para encontrar un canal claro mediante el cual ofrecer y coordinar su ayuda.
China no ha sido el único país que manifestó su disposición a colaborar. México, Chile, Brasil, España, Ecuador, El Salvador y otros gobiernos han expresado su solidaridad y voluntad de apoyar.
Bukele asegura que Colombia pidió solamente insumos
Otro episodio significativo fue protagonizado por el presidente de El Salvador, Nayib Bukele.
Bukele explicó que Colombia había solicitado ayuda humanitaria en forma de insumos, pero que las autoridades colombianas habían comunicado que sus propios equipos de rescate, médicos y organismos de emergencia estaban desplegados.
El Salvador anunció entonces el envío de dos aviones con alrededor de 100 toneladas de ayuda humanitaria.
La diferencia es importante: mientras algunos gobiernos ofrecieron enviar directamente personal especializado para participar en los rescates, Colombia habría priorizado inicialmente la recepción de suministros.
Estados Unidos sí consiguió activar su ayuda
La principal excepción ha sido Estados Unidos.
Washington anunció 15,5 millones de dólares destinados a refugios de emergencia, alimentos, protección y evaluación de daños.
Además, Estados Unidos activó un Equipo de Respuesta de Asistencia ante Desastres (DART) para apoyar las operaciones críticas y la coordinación de la respuesta.
Esta ayuda coincide con la prioridad internacional que el Gobierno de De la Espriella ha otorgado a la relación con Washington.
La ONU también estaba preparada
La Organización de las Naciones Unidas aseguró que estaba preparada para apoyar a Colombia.
Según el portavoz de la Oficina de Coordinación de Asuntos Humanitarios de Naciones Unidas, no se había producido inicialmente una solicitud oficial de asistencia internacional, aunque el organismo estaba listo para actuar si Bogotá lo solicitaba.
El secretario general de la ONU, António Guterres, también manifestó que Naciones Unidas mantenía contacto con las autoridades colombianas y respaldaba la respuesta liderada por el Gobierno.
Por ello, la discusión no se limita a una supuesta negativa absoluta a recibir ayuda. El punto central es cómo, cuándo y mediante qué mecanismo está siendo canalizada la cooperación internacional.
Un gobierno en plena transición
Uno de los factores que complica la situación es que De la Espriella acaba de asumir la Presidencia.
El terremoto ocurrió prácticamente en las primeras horas de su administración, cuando todavía no estaban completamente conformadas algunas instituciones encargadas de la gestión de emergencias.
La ausencia de un proceso tradicional de empalme con el gobierno anterior también ha sido señalada como un elemento que habría dificultado la transición.
La Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres (UNGRD) tiene un papel fundamental en la identificación de necesidades y coordinación de la cooperación internacional, junto con la Cancillería.
En medio de la emergencia, cualquier retraso administrativo adquiere una dimensión especialmente sensible.
“Ciudad zombie”: la desesperación continúa entre los escombros
Mientras la discusión política y diplomática crece, en las zonas devastadas las familias siguen viviendo momentos dramáticos.
En Pereira, Jorge González, de 35 años, lleva horas buscando a su tía Nubia Bonilla, de 87 años, entre los restos de un edificio derrumbado.
González afirma que permanecerá en el lugar hasta encontrarla.
“Ella era lo único que tenía”, relató entre lágrimas, mientras continuaba removiendo escombros con sus propias manos.
Su historia representa la angustia de cientos de familias que todavía esperan noticias de sus seres queridos.
La emergencia mantiene a los equipos de rescate trabajando contra el tiempo, mientras las autoridades continúan evaluando edificios, atendiendo heridos y buscando personas desaparecidas.
El Gobierno finalmente anuncia la coordinación de ayuda
La controversia tuvo un nuevo capítulo cuando el Gobierno colombiano informó que la Cancillería instaló un puesto de mando de cooperación internacional para coordinar las ofertas recibidas.
Según la información difundida por el Ejecutivo, se solicitó al cuerpo diplomático acreditado en Colombia que comunicara la disposición de sus respectivos gobiernos para colaborar.
La Cancillería deberá consolidar las necesidades identificadas por la UNGRD y posteriormente remitir a la comunidad internacional un listado específico de requerimientos.
Esto significa que la ayuda internacional sí comenzará a canalizarse, aunque el proceso ha sido cuestionado por la demora durante las primeras horas de la emergencia.
Una carrera contra el tiempo
El debate ahora es si Colombia puede darse el lujo de esperar mientras todavía existen operaciones de búsqueda y rescate.
La pregunta que queda sobre la mesa es contundente: ¿Debió el Gobierno de De la Espriella aceptar desde el primer momento a todos los equipos internacionales disponibles o era necesario esperar a determinar exactamente qué ayuda necesitaba el país?
Mientras esa discusión continúa, miles de colombianos permanecen afectados por uno de los terremotos más devastadores registrados recientemente en el país.
Y para las familias que todavía buscan a sus seres queridos, cada hora puede significar la diferencia entre encontrar una vida o recuperar un cuerpo.








