Irán anunció que reabrirá de inmediato el estrecho de Ormuz una vez que entre en vigor un acuerdo provisional con Estados Unidos destinado a poner fin a la guerra iniciada el pasado 28 de febrero. El entendimiento, cuya firma formal está prevista en Suiza, contempla además la reanudación de las exportaciones petroleras iraníes sin restricciones y el inicio de una nueva etapa de negociaciones sobre el programa nuclear de Teherán.
Según los términos divulgados del acuerdo, ambas partes pondrían fin a las hostilidades mientras se abre un periodo de dos meses para negociar un pacto nuclear más amplio. El documento también prevé la restauración del statu quo previo al conflicto y la reanudación del diálogo entre Washington y Teherán.
Los principales puntos del acuerdo
Entre las medidas contempladas destacan:
- La autorización inmediata para que Irán venda petróleo libremente en los mercados internacionales.
- La reapertura del estrecho de Ormuz, una de las rutas marítimas más importantes para el transporte mundial de petróleo y gas natural.
- La posibilidad de que Irán reciba al menos 300 mil millones de dólares para la reconstrucción de infraestructura dañada durante la guerra.
- El compromiso de Estados Unidos de trabajar para eliminar progresivamente las sanciones estadounidenses y de Naciones Unidas si se alcanza un acuerdo nuclear definitivo.
- El cese de hostilidades entre Israel y Hezbollah en Líbano, grupo respaldado por Irán.
- La continuidad de las conversaciones diplomáticas sobre el programa nuclear iraní.
Algunas de las concesiones, como el levantamiento total de sanciones y la liberación de activos congelados, estarían condicionadas al avance de las futuras negociaciones nucleares.
Mientras tanto, Washington otorgaría exenciones inmediatas para permitir las exportaciones petroleras iraníes, una medida que podría beneficiar especialmente a compradores como China, principal destino del crudo iraní.
Trump respalda el acuerdo, pero lanza advertencia
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, elogió el entendimiento preliminar, aunque dejó claro que su respaldo dependerá de los resultados obtenidos.
“Nadie sabe qué es, pero es muy fuerte”, declaró durante una cumbre internacional en Francia.
Sin embargo, también advirtió que podría abandonar el acuerdo si considera que no cumple con las expectativas de Washington.
“Es un memorando de entendimiento y si no me gusta, volveremos a dispararles, a lanzar bombas”, afirmó.
Durante el conflicto, Trump había mencionado distintos objetivos para la ofensiva, incluyendo frenar permanentemente el programa nuclear iraní, limitar su programa de misiles, reducir su influencia regional e incluso provocar un cambio de régimen. Ninguno de esos objetivos aparece reflejado de forma explícita en el acuerdo provisional.
Teherán asegura que logró una victoria
Mientras continúan los preparativos para la firma, las autoridades iraníes han intensificado una campaña política para presentar el acuerdo como una victoria obtenida tras resistir la presión militar de Estados Unidos e Israel.
El presidente del Parlamento iraní, Mohammad Bagher Qalibaf, afirmó que el país dio “un gran paso hacia la victoria final”, mientras que el presidente Masoud Pezeshkian sostuvo que el entendimiento podría transformar la situación económica y política de Irán.
Según la narrativa oficial de Teherán, Estados Unidos e Israel no lograron sus principales objetivos durante la guerra. Las autoridades iraníes destacan que el gobierno de la República Islámica permanece en el poder, que el programa nuclear no fue eliminado por la vía militar y que los vínculos con Hezbollah continúan vigentes.
Además, subrayan que el acuerdo incluye beneficios concretos para Irán, como la flexibilización de sanciones, la recuperación de ingresos petroleros y la posibilidad de acceder a recursos para la reconstrucción del país.
El respaldo público de Qalibaf, considerado una figura influyente dentro de los sectores más conservadores del sistema político iraní, ha sido interpretado como una señal de que el acuerdo cuenta con apoyo dentro de los principales centros de poder de la República Islámica.
Un acuerdo que divide opiniones
Pese al discurso oficial, el pacto enfrenta críticas dentro de Irán. Algunos sectores consideran que representa una concesión ante Washington después de una guerra que dejó importantes daños económicos y materiales.
Otros grupos, tanto dentro como fuera del país, sostienen que la crisis debía aprovecharse para impulsar cambios políticos más profundos.
En este contexto, el gobierno iraní busca convencer a la opinión pública de que el acuerdo no representa una retirada, sino el resultado de una estrategia de resistencia que, según sus dirigentes, permitió mantener sus principales líneas rojas mientras obtenía importantes beneficios económicos y diplomáticos.












