Algo no encaja cuando entras a ciertos lugares: piel erizada sin motivo, una sensación de peso en el ambiente o una inquietud difícil de explicar. Durante siglos, estas experiencias se atribuyeron a lo paranormal, pero ahora la ciencia apunta hacia una explicación mucho más terrenal… y sorprendente.
El responsable podría ser el infrasonido, ondas sonoras por debajo de los 20 hercios que el oído humano no puede percibir. Aunque son invisibles e inaudibles, están presentes en la vida cotidiana: sistemas de ventilación, tuberías, tráfico e incluso fenómenos naturales como tormentas o terremotos.
Un estudio reciente publicado en Frontiers in Behavioral Neuroscience reveló que estas ondas podrían afectar directamente al cuerpo humano. El psicólogo Rodney Schmaltz y su equipo expusieron a 36 personas a sonidos normales, pero a la mitad también les aplicaron infrasonidos de 18 Hz sin que lo supieran.
El resultado fue inquietante: quienes estuvieron expuestos al infrasonido reportaron mayor irritabilidad, percibieron la música como más triste y mostraron menos interés en lo que escuchaban. Pero lo más impactante vino después: sus niveles de cortisol, la hormona del estrés, aumentaron sin una causa aparente.
Lo más desconcertante es que ninguno de los participantes fue consciente de haber escuchado algo diferente. Es decir, el cuerpo reaccionó sin que la mente lo notara.
Este hallazgo podría explicar por qué ciertos espacios, especialmente edificios antiguos con tuberías y sistemas de ventilación, generan una sensación extraña o incluso aterradora. En contextos donde ya existe la creencia de que un lugar está “embrujado”, esa incomodidad podría interpretarse como algo sobrenatural.
De hecho, no es la primera vez que el infrasonido aparece en historias de lo inexplicable. En 1988, el ingeniero Vic Tandy investigó un laboratorio supuestamente embrujado. Tras reportes de apariciones y sensaciones extrañas, descubrió que un extractor de aire generaba vibraciones de baja frecuencia. Cuando el aparato se apagó, también desaparecieron los “fenómenos”.
Aun así, los expertos advierten que el infrasonido no explica todos los eventos paranormales. El psicólogo Chris French señala que podría contribuir a la sensación de inquietud, pero no a experiencias más extremas como ver figuras o entidades.
Además, el estudio tiene limitaciones: la muestra fue pequeña y solo se analizó una frecuencia específica. Sin embargo, abre la puerta a nuevas investigaciones sobre cómo el entorno puede influir en nuestras emociones sin que lo notemos.
Por ahora, la próxima vez que sientas algo extraño en un sótano o un edificio antiguo, quizá valga la pena considerar una explicación menos fantasmal: no serían espíritus… sino vibraciones invisibles afectando tu cuerpo.












