México enfrenta un fuerte rezago educativo entre sus adolescentes de 15 años. Los resultados de PISA 2025 revelan que 41.8% de los estudiantes mexicanos quedó por debajo del nivel básico en ciencias, lectura y matemáticas, más del doble del promedio registrado entre los países de la OCDE, que fue de 19.7%.
El dato coloca nuevamente bajo los reflectores la situación del aprendizaje en México y abre preguntas sobre la calidad de la educación que están recibiendo millones de estudiantes.
De acuerdo con los resultados, México obtuvo 414 puntos en ciencias, 408 en lectura y apenas 388 en matemáticas, mientras que los promedios de la OCDE fueron de 482, 461 y 463 puntos, respectivamente.
La mayor preocupación aparece en matemáticas: siete de cada 10 estudiantes mexicanos no alcanzaron el nivel mínimo de desempeño. En lectura y ciencias, la proporción fue de aproximadamente cinco de cada 10.
El Instituto Mexicano para la Competitividad (IMCO) destacó además que México ocupó el lugar 37 de 38 países de la OCDE tanto en ciencias como en comprensión lectora.
Matemáticas y lectura, en sus niveles más bajos
Los resultados también muestran un retroceso importante frente a 2022. Matemáticas perdió siete puntos, al pasar de 395 a 388, mientras que lectura también cayó siete puntos, de 415 a 408.
En ciencias ocurrió lo contrario: México pasó de 410 a 414 puntos, aunque continúa considerablemente por debajo del promedio de la OCDE.
El historial de lectura resulta especialmente preocupante. Según el IMCO, México acumula cinco descensos consecutivos desde 2009: pasó de 425 puntos aquel año a 408 en 2025, una caída acumulada de 17 puntos.
En matemáticas, el retroceso frente a 2009 alcanza los 31 puntos.
Muy pocos alcanzan la excelencia
El problema no solamente está en quienes se encuentran por debajo del nivel básico. También existe una enorme distancia en los niveles de excelencia.
Apenas 0.5% de los estudiantes mexicanos alcanzó niveles de excelencia en alguna de las tres áreas, frente al 11.9% registrado en promedio por la OCDE.
Andreas Schleicher, director de Educación y Competencias de la OCDE, calificó el panorama como “obviamente grave”, aunque señaló que la caída del rendimiento educativo es un fenómeno que también afecta a otros países.
Schleicher destacó, sin embargo, un elemento positivo: México logró mantener relativamente sus resultados mientras incorporó a más estudiantes, particularmente de sectores desfavorecidos, al sistema educativo.
El siguiente desafío, señaló, será elevar significativamente la calidad de los profesores.
También preocupa la brecha entre hombres y mujeres
Los resultados muestran diferencias importantes por género.
Los estudiantes varones superaron a las mujeres por 13 puntos en ciencias y 16 en matemáticas, mientras que las alumnas obtuvieron 12 puntos más en lectura.
Para Schleicher, una parte del problema está relacionada con los modelos que los jóvenes tienen a su alrededor. En ese sentido, planteó la necesidad de acercar a las escuelas a mujeres científicas, ingenieras y profesionales de áreas donde tradicionalmente existe una menor representación femenina.
La inteligencia artificial abre otro debate
La tecnología también aparece como uno de los nuevos desafíos educativos.
El 47.4% de los estudiantes mexicanos reportó utilizar inteligencia artificial semanalmente para aprender. Sin embargo, Schleicher advirtió que los estudiantes que no utilizan IA obtienen mejores resultados.
La preocupación, explicó, está en que la tecnología termine sustituyendo el esfuerzo intelectual en lugar de fortalecerlo.
“La tecnología debería hacer que los estudiantes piensen más, no facilitarles las cosas”, sostuvo.
A esto se suma la distracción provocada por los teléfonos celulares: únicamente 24.2% de los estudiantes reportó ausencia de distracciones digitales, mientras que 27.2% estudia en escuelas donde los celulares están prohibidos.
Schleicher consideró que limitar el uso de estos dispositivos puede ser “un buen primer paso” para reducir las distracciones en las aulas.
Los resultados llegan además en un momento de discusión sobre el uso de celulares en las escuelas mexicanas, tema que la presidenta Claudia Sheinbaum ha planteado como parte de la agenda educativa.
Una señal de alerta para México
PISA 2025 representa así una fotografía preocupante: la mayoría de los adolescentes mexicanos no alcanza el nivel mínimo esperado en matemáticas y la mitad tampoco lo consigue en lectura y ciencias.
Aunque la OCDE reconoce que México ha logrado ampliar la cobertura educativa sin un desplome generalizado de sus resultados, el desafío ahora es mucho mayor: convertir esa cobertura en aprendizaje efectivo.
El reto no es solamente que más jóvenes estén dentro de las aulas, sino que salgan de ellas con las herramientas necesarias para comprender textos, resolver problemas, utilizar las ciencias y enfrentar un mercado laboral cada vez más tecnológico.
Los números de PISA 2025 dejan una pregunta inevitable: ¿está México ante una crisis de aprendizaje que ya no puede posponerse?








