Este miércoles 6 de mayo, en punto de las 11:00 horas (tiempo del Centro de México), se llevó a cabo el Primer Simulacro Nacional 2026, un ejercicio masivo que activó la alerta sísmica en distintas regiones del país y movilizó a millones de ciudadanos en torno a la cultura de la prevención.
La jornada se realizó en el marco del 40 aniversario del Sistema Nacional de Protección Civil (SINAPROC), consolidando cuatro décadas de trabajo enfocado en la preparación ante emergencias. Durante el simulacro, la Coordinación Nacional de Protección Civil (CNPC) planteó un escenario hipotético de un sismo de magnitud 8.2, basado en la llamada Brecha Sísmica de Guerrero, una zona de alto riesgo donde no se ha registrado un gran movimiento telúrico desde 1911.
De acuerdo con la hipótesis, el epicentro se ubicó a 55 kilómetros al noroeste de Acapulco, entre los municipios de Petatlán y Coyuca de Benítez, a una profundidad de 18 kilómetros. Bajo estas condiciones, se estimó una intensidad extrema en la zona costera, mientras que en la Ciudad de México el movimiento se percibiría de forma severa.
El ejercicio tuvo como objetivo principal evaluar la capacidad de reacción ante un evento de gran escala, así como fortalecer la coordinación entre autoridades y ciudadanía. En edificios públicos, privados y unidades habitacionales se pusieron en marcha protocolos de evacuación, identificación de zonas seguras y organización interna.
En la capital del país, la alerta sísmica se difundió a través de 13 mil 998 altavoces operados por el C5, además de enviarse notificaciones a teléfonos móviles mediante el sistema Cell Broadcast. Autoridades locales destacaron que este tipo de herramientas tecnológicas son clave para garantizar una respuesta oportuna.
Cabe señalar que, debido a la diversidad geográfica del país, cada entidad federativa adaptó su propio escenario de simulación conforme a los riesgos predominantes en su territorio, permitiendo así una preparación más realista y efectiva.
Las autoridades subrayaron que este tipo de ejercicios no solo fortalecen los protocolos institucionales, sino que también fomentan la participación ciudadana informada, elemento crucial para salvar vidas en caso de una emergencia real.












