Claudia Sheinbaum decidió no entrar en una nueva guerra de declaraciones con Donald Trump, pero sí dejó sobre la mesa una respuesta cargada de ironía después de que el presidente estadounidense lanzara duras acusaciones contra México durante su discurso ante la Asamblea General de la ONU.
Luego de que Trump señalara que México es el “epicentro” de la violencia de los cárteles y cuestionara lo que, desde su perspectiva, significa compartir una frontera de aproximadamente 2 mil millas con un territorio presuntamente controlado por organizaciones criminales, Sheinbaum respondió con una especie de “también podríamos hablar de ustedes”.
Durante su conferencia matutina, la presidenta planteó que México también tendría argumentos para cuestionar la situación del otro lado de la frontera.
“Yo podría decir: es muy difícil vivir junto a un país que tiene un nivel tan alto de consumo de drogas ilícitas”, comentó.
Y no se quedó ahí.
“También podría decir: es muy difícil vivir junto a un país que tiene tanta producción de armas”, agregó.
Pero inmediatamente puso freno a la respuesta que pudo convertirse en un nuevo encontronazo diplomático.
“Pero no lo voy a decir. No lo voy a decir”, remarcó.
La frase provocó un giro irónico en la respuesta de la mandataria, quien dejó claro que México también puede señalar problemas relacionados con el tráfico de drogas, el consumo de sustancias ilícitas y el flujo de armas hacia territorio mexicano, pero que su gobierno no busca convertir cada diferencia con Washington en una confrontación pública.
Trump lanza el golpe… y también reconoce la cooperación
Sheinbaum consideró que parte de la cobertura sobre el discurso de Trump se concentró principalmente en sus señalamientos contra México, dejando en segundo plano otros fragmentos en los que el mandatario estadounidense reconoció los avances y la cooperación entre ambos gobiernos en materia de seguridad.
Trump afirmó que México debe recuperar el control de su territorio frente a los cárteles, pero también habló de los avances registrados y destacó que mantiene una buena relación con el gobierno mexicano.
Y precisamente en esa parte decidió concentrarse Sheinbaum.
La presidenta recordó que México también está combatiendo a las organizaciones criminales y que existe coordinación con Estados Unidos en materia de seguridad.
“Tenemos buena relación con el presidente Trump y con el Gobierno de Estados Unidos. Entonces, estamos trabajando de manera coordinada y vamos a avanzar”, sostuvo.
El mensaje fue claro: México puede responder, pero no necesariamente tiene que convertir cada declaración de Trump en una pelea.
“Mejor fíjense en sus problemas”
Ante las preguntas sobre los constantes señalamientos del mandatario estadounidense, Sheinbaum también introdujo un elemento político.
Consideró que las elecciones legislativas de Estados Unidos, previstas para noviembre, forman parte del contexto en el que algunos políticos estadounidenses utilizan a México dentro de sus discursos y campañas.
Por ello, lanzó otro mensaje directo hacia Washington: “mejor fíjense en los problemas de Estados Unidos y respeten nuestra soberanía”.
La presidenta insistió en que México no pretende vivir en una discusión permanente con Trump, pero tampoco aceptará que la cooperación en seguridad implique subordinación.
La posición del gobierno mexicano, reiteró, se mantiene alrededor de la coordinación bajo principios de respeto a la soberanía, confianza mutua y colaboración.
El otro lado de la frontera también cuenta
El trasfondo de la respuesta de Sheinbaum apunta a una vieja discusión entre ambos países: Estados Unidos exige resultados a México contra los grupos criminales, mientras el gobierno mexicano insiste en que el problema del narcotráfico no puede analizarse únicamente desde el lado mexicano.
México ha señalado en distintas ocasiones que el combate al crimen organizado también requiere reducir el consumo de drogas en Estados Unidos, frenar el tráfico de armas hacia México y combatir el lavado de dinero.
Así, mientras Trump colocó nuevamente a México en el centro de su discurso sobre seguridad, Sheinbaum optó por contestar sin elevar el tono, pero dejando una pregunta implícita sobre la mesa:
Si México tiene cárteles, ¿quién consume las drogas? Y si México enfrenta violencia armada, ¿de dónde llegan muchas de las armas?
La presidenta pudo responder con un largo discurso, pero prefirió una frase mucho más corta y cargada de ironía:
“No lo voy a decir.”
Y con eso, evitó convertir el intercambio con Trump en otra batalla pública, aunque dejó claro que México también tiene argumentos para hablar de los problemas que ocurren al otro lado de la frontera.








